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Columna Alternativa: COLUMNA ROTA

Columna Alternativa: COLUMNA ROTA

Columna rota

Por Gustavo Mares

El año que recién terminó arrojó cifras preocupantes. En el renglón de las corridas de toros se celebraron treinta festejos menos. Es alarmante lo que ocurre al interior de la fiesta brava en la que ahora mismo, muchos matadores de toros ‘en activo’ tienen que buscar formas alternas de ganarse la vida porque del toro ‘no sale’.

Resulta lamentable que un torero valiente a carta cabal, cosido a cornadas, ahora mismo trabaje un Uber porque las empresas no le dan las oportunidades que merece, sólo porque no es ‘niño bonito’ y no tiene detrás de él un apoderado poderoso que lo respalde.

Pero si en el renglón de los matadores de toros la cosa está ‘color de hormiga’, en las filas novilleriles la situación está mucho peor.

Poco a poco recintos que daban novilladas han ido cerrando sus puertas. Hogaño, los chavales que visten de luces no pueden presumir que llegan ‘fogueados’ a su debut en la Plaza México, después de haber actuado en escenarios como la Plaza La Paloma de Puerto Vallarta o la Plaza Caletilla de Acapulco, por mencionar un par de escenarios que fueron semillero importante para las nuevas generaciones pero que ahora están en desuso.

En la Ciudad de México, la Plaza Arroyo era la antesala al coso más grande del mundo. Sus festejos se transmitían por televisión y solía haber llenos cada sábado.

Pero todo cambia. Hogaño, si bien les va a los aspirantes a matadores de toros, pueden sumar algunos cuantos festejos en provincia pero no llegan lo suficientemente preparados a la plaza de Insurgentes.

Llegan esperanzados a que les toque el ‘toro de la ilusión’ que les pueda catapultar para sumar fechas en provincia.

Generalmente suele ocurrir todo lo contrario. Arriban sin la preparación suficiente y los supera la responsabilidad.

Antes había que torear en provincia para poder aspirar a actuar en la México. Ahora hay que actuar en el coso grande para tratar de sumar fechas en el interior del país.

Los profesionales del toreo no quieren darse cuenta que la ‘columna vertebral del toreo’ está rota, fracturada. Poco a poco se está extinguiendo esa raza de súper hombres a los  que muchos hemos llegado a admirar como héroes míticos. Ya casi no hay novilleros y los pocos que hay enfrentan un panorama desolador.

Escenarios mexiquenses cercanos a la CDMX como Santa Clara, Xalostoc o Ecatepec solían dar importantes novilladas, con ganado serio y cornalón. Pero no era ‘de a gratis’ para los toreros. Hubo chavales, que aún sin haber tomado la alternativa se presentaban ahí y se embolsaban lo equivalente a quince mil pesos de hoy.

Cuánta razón tenía el desaparecido diestro tlaxcalteca Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’, cuando señalaba que: ‘Antes querías ser torero para comprarle una casa a tu mamá; hoy, hay que vender la casa de la mamá para tratar de ser torero’.

La fiesta brava se ‘marchita’ pero a nadie le interesa. Sin nuevas generaciones de toreros –y de aficionados- el espectáculo taurino no podrá sobrevivir.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué ganadero tuvo que mandar más de cincuenta vacas bravas al carnicero por la crisis que hay en el campo bravo mexicano?