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Columna ALTERNATIVA: Dan la vida por su obra

Columna ALTERNATIVA: Dan la vida por su obra

Dan la vida por su obra

Gustavo MARES

 

Recién convertido en aficionado taurino, cuando cursaba los estudios de licenciatura en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, uno de los primeros videos en materia taurina que este reportero vio en televisión fue uno en el que el maestro Luis Castro Sandoval ‘El Soldado’ se tiró a matar en Madrid, pañuelo blanco en la zurda tras arrojar la muleta a la arena, en un festejo en tercia que por cornada había quedado en mano a mano de mexicanos.

Su alternante, el regiomontano Lorenzo Garza Arrambide ‘El Magnífico’, quien no quiso quedarse atrás, le respondió haciendo lo propio sólo que sin muleta ni pañuelo, a cuerpo limpio.

Las imágenes dan cuenta de un festejo triunfal en el que el público se desbordó con los dos ‘coletudos aztecas’, que sumaron varios manos a mano en territorio español.

El tema me llevó a buscar los diarios de la época y en su mayoría -por no decir todos-, ponderaron el hecho. La actitud de los dos mexicanos fue aplaudida por los revisteros de la época aunque la efectividad ni la colocación de los aceros haya sido la mejor.

Con el paso del tiempo, en diversos escenarios, este reportero ha tenido la oportunidad de ver un par de ocasiones esa misma forma de tirarse a matar. Y también ha visto cuando un torero ‘muy decidido’ arroja la muleta a la arena sólo para levantarla al poco tiempo para ‘enmendar el error’.

No cualquiera lo hace. Menos con una segunda tarde firmada en Las Ventas. Joselito Adame lo hizo y cortó un apéndice.

Hogaño, con la peligrosa facilidad con la que una sola letra puede darle la vuelta al mundo, hubo quienes criticaron duramente el hecho de que el diestro mexicano Joselito Adame se tirara a matar a cuerpo limpio durante su primera actuación en la Feria de San Isidro en Madrid.

Aunque es muy respetable esa postura, en lo personal, las imágenes de un hombre jugarse la vida al ejecutar la suerte suprema sin muleta en la Plaza de Las Ventas, en el serial taurino más importante del mundo, merecen toda la admiración y respeto del mundo.

Si llevar a cabo la suerte suprema acompañado de los avíos resulta difícil y peligroso, de ahí el nombre de ‘Suerte Suprema’, imagine usted lo que será realizarla sin el artilugio rojo.

Joselito lo hizo en pos del triunfo. Eso es lo apasionado del toreo. Los hombres que visten de luces  son los únicos artistas  capaces de arriesgar la vida en aras de su obra.

Los puristas que han criticado la manera en que Adame se tiró a matar están en todo su derecho pues la fiesta brava es tan subjetiva como el arte mismo.

Sin embargo, no se puede ‘devaluar’ una oreja conseguida con raza y honradez en la plaza más importante del mundo en el marco de la feria taurina de mayor prestigio.

Si una oreja cortada en  la Feria de San Isidro en Madrid no tiene valor sería catastrófico para el espectáculo taurino a nivel mundial. Sería tan grave como si un bautizo en el Vaticano no tuviera validez.

Gustará o no el de Aguascalientes pero no se puede negar que lo que hizo el sábado, lo llevó a cabo con gran raza y determinación. No cualquiera acepta el riesgo tan grande que está implícito. Es apostar a todo o nada. La vida y el triunfo por la cornada y el fracaso. Joselito apostó… Y ganó. La estocada quedó en buen sitio y el burel, que hizo por el torero, cayó fulminado instantes después. Fueron segundos que se hicieron eternos. Que se vivieron ‘en cámara lenta’.

Tras ver las imágenes de la gesta de Adame lo único que este reportero puede hacer es parafrasear al gran maestro michoacano Ángel Fernández Rugama y decir ‘me pongo de pie’.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué alternativas serán temas a discutir durante la próxima asamblea de la Asociación de Matadores?