Inicio » Columna alternativa » Columna ALTERNATIVA: Son Artistas
Columna ALTERNATIVA: Son Artistas

Columna ALTERNATIVA: Son Artistas

SON ARTISTAS

Por Gustavo Mares

 

Hasta no hace mucho, el concepto de Escuelas Taurinas tan bien organizadas como las de hoy día en la que además de enseñar el ‘a,b,c’ del ‘Arte de Cúchares’ en muchas de las ocasiones también representan a los jóvenes chavales, no existía.

Dicen quienes saben del negocio que hoy se torea mejor que nunca. Y sí, puede que tengan razón. Técnicamente el toreo ha ganado mucho. Hoy, en un mundo mercantilizado en el que todo son resultados, las orejas son fundamentales.

Existen toreros de la nueva generación que atesoran enormes cualidades y que únicamente han toreado en plazas de primera, en esas en las que el ruedo es tan terso como una mesa de billar.

Muchos chavales hogaño no saben lo que es ‘la guerra’. No tienen idea de lo duro que es que en un tentadero no les den ‘las tres’ después de varias horas bajo el sol.

Eso no resta mérito alguno a ninguno de ellos, pues todos los que visten de luces están más allá de haber pasado o no fatigas en la profesión, porque al final del día es  ‘el de negro’ el que pone a cada quien en su lugar.

Pero hay a quienes se les olvida que el toreo es, en esencia, algo más que números. Los hombres que visten de luces son artistas que arriesgan su vida en pos de expresar un sentimiento.

Y es aquí donde las experiencias de vida cobran un papel preponderante pues los artistas -en cualquiera de sus manifestaciones- se basan en ellas para transmitir sentimientos.

Antes, en la época de oro del toreo de nuestro país, los conceptos taurinos no se transmitían como sucede hoy, cuando  muchas faenas parecen ‘hechas en serie’.

Se olvida que muchos toreros legendarios de nuestro país se fueron forjando poco a poco en las capeas, ‘haciendo la luna’, caminando grandes distancias, soportando muchos sinsabores hasta que por fin veían cristalizado su esfuerzo.

Así, iban formando cada uno su propio estilo, algo que hoy es también un mal generalizado, porque aunque hay extraordinarias excepciones muchos ‘coletudos’ torean igual.

Años atrás, con el simple hecho de ver partir plaza a cualquier torero se adivinaba de quién se trataba.

Todavía se habla de las verónicas de ‘El Soldado’, de los trincherazos de Silverio, de la sabiduría de Fermín, inconmensurables maestros que se curtieron de forma diferente a como sucede actualmente en la tauromaquia mundial.

Los toreros no deben olvidar que son artistas antes que deportistas. Si bien enfrentar un toro de más de media tonelada requiere, además de muchísimos otros factores, una gran condición física, ésta pasa a segundo plano en cuanto a lo que ofrecen al final del día que es arte, emociones y sentimientos. Pero si no tienen nada que transmitir, podrá haber mucha técnica pero nulo sentimiento y eso es algo que el tendido percibe.

Decía el gran Domingo Ortega que ‘torear no es lo mismo que dar pases’.  Cuánta razón tienen esas palabras.

Hablar hoy de ‘la guerra’ es para las nuevas generaciones algo lejano, algo que sucedió hace muchísimos años. Hoy, libros como ‘Más Cornadas da el Hambre’ parecen más una obra de ciencia ficción que el camino habitual de todos aquellos que hace años soñaban con vestir de luces.

Sí, hoy se torea mejor que nunca, es innegable. Pero tampoco se puede negar que hoy, el arte en cualquiera de sus manifestaciones –incluida la taurina- ha sido relegada muchas veces a un segundo término para dar paso a las frías estadísticas.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué torero no quiso matar a puerta cerrada en la Blanca Mérida un toro por recomendación de su apoderado?