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Columna Alternativa: Tendencia a la baja

Columna Alternativa: Tendencia a la baja

Tendencia a la baja

Por Gustavo Mares

La actividad taurina decrece considerablemente en todos los frentes de nuestro país, pero tal pareciera que a ninguno de los profesionales le interesa.

Hasta hace no mucho era habitual que en todas las plazas de la República Mexicana hubiera un nutrido número de novilladas y corridas de toros. Actualmente, los festejos menores brillan por su ausencia salvo en el certamen novilleril que se lleva cabo en seleccionados escenarios. Ese es el único bastión que tienen los jóvenes toreros para calmar sus ansias. Pero justo como sucede en las filas mayores de la torería, son contados los toreros que tienen la fortuna de ver su nombre anunciado en los carteles.

Cosos que antaño se significaban por dar una importante cantidad de festejos al año, hoy dan uno o dos festejos si bien les va. Plazas como la Monumental de Tijuana, la norteña Ciudad Juárez o el coso Lauro Longoria de Nuevo Laredo mantienen, prácticamente, cerradas sus puertas.

Los puristas dirán que en Tijuana es ahora la Plaza Caliente la que da algunos festejos taurinos o comentarán también que no hace mucho se dio una corrida en el coso juarense. Pero basta echar un vistazo al pasado, no tan lejano, para comprender que si bien se dan esporádicos festejos, antes las temporadas fronterizas eran amplias y extensas con gran cantidad de carteles en los que no sólo acudía la afición mexicana sino también la del otro lado del Río Bravo.

Plazas como La Paloma de Puerto Vallarta o la Caletilla de Acapulco de plano cerraron sus puertas y no dude usted que en un futuro sean parte de algún desarrollo inmobiliario.

Otros escenarios, como la plaza de toros de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, es ahora el lugar que las autoridades municipales ocupan de tiradero de basura. Las fotos a través de la red dan cuenta de ello.

Las ferias y temporadas próximas a celebrarse, sin importar el lugar, se significaban por una amplia cartelería, hoy también a la baja.

La catedral del toreo en nuestro país, la Monumental México, no es ajena a esta tendencia. Hasta hace algunos años solía haber actividad taurina a lo largo del calendario. Hoy, justo como en otros escenarios, las combinaciones son contadas. Al término del certamen novilleril, programado para concluir el día 21 de este mes se habrán cumplido los doce festejos que por reglamento se tienen que ofrecer para poder vender el derecho de apartado, cuando antes había largas temporadas chicas. Preocupa que el público no se ha retratado en taquilla a pesar de que las combinaciones son de gran atractivo, con ganado serio y novilleros que le van fuerte ‘al de negro’.

Tómelo con las reservas del caso, pero se dice que la próxima Temporada Grande podría estar integrada por doce corridas de toros, quizá una o dos más, lo que contrastaría con campañas anteriores en las que se llegaban a montar poco más de los veinte festejos. Habrá que esperar, pero la tendencia a la baja en todos los frentes del país es alarmante y tal parece que nadie se quiere ocupar del tema para sacar ‘el barco a flote’.

Hay profesionales optimistas, que aseguran que la fiesta brava de nuestro país se puede recuperar, que puede volver a tener grandeza, pero para lograrlo hace falta una verdadera unión de todos los estamentos que componen el espectáculo taurino. Por algo dicen que ‘la unión hace la fuerza’.

Nuestro país, en el tema político y taurino, atraviesa por uno de los momentos más importantes de su historia en las últimas décadas. La coyuntura que está por vivirse será decisiva para el desarrollo de la nación y del arte de lidiar reses bravas.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Además de Guadalajara, qué otra temporada inaugurará el valenciano Enrique Ponce?