NOTICIAS DESTACADAS
Inicio / Columna alternativa / Columna ALTERNATIVA: Vorágine
Columna ALTERNATIVA: Vorágine

Columna ALTERNATIVA: Vorágine

Vorágine

Por Gustavo Mares

La fiesta brava no sólo mexicana, sino a nivel mundial, se encuentra envuelta en una vorágine tremenda. Desde afuera, los desmedidos ataques antis; al interior, la gran falta de unión de todos los estamentos que conforman el espectáculo taurino.

Los ataques que pretenden prohibir la tauromaquia son cada día más constantes. Hay foros de ‘discusión pública’ pero en su mayoría muy amañados porque están cargados en contra de la tauromaquia. No hay imparcialidad. Son como los dados cargados.

Lo que es peor, el desconocimiento de la fiesta brava en sus detractores es evidente y dicen, sin el mayor empacho, una sarta de aberrantes mentiras. En otros casos, las ofensas y la violencia contra quienes piensan diferente a ellos son su mejor argumento.

Sin embargo, hay ‘antis’ que merecen admiración. Hace unos días vimos dos de los cuatro programas que Frank Cuesta le dedicó al toro bravo. ¿Quién es ese personaje? Es un animalista y antitaurino español que se ha hecho famoso de aquel lado del océano por realizar programas de televisión a favor de los animales.

En estas dos entregas se adentró en el campo bravo, tuvo oportunidad de acudir a un par de corridas de toros y entrevistó a varios toreros.

Con la mente abierta y gran profesionalismo escuchó atentamente los conceptos de las personas que entrevistó. Incluso tuvo oportunidad de comparar las protestas antitaurinas afuera de una plaza de toros con los aficionados que se reúnen previo a un festejo. Una diferencia abismal. Unos, violentos y agresivos; otros, el lado opuesto de la moneda. ¿Y qué creen? Los intolerantes y ofensivos resultaron aquellos que quieren abolir la tauromaquia.

Luego de que en la televisión española se transmitieron los cuatro capítulos de la serie, Cuesta se mantuvo como ‘anti’ pero sus conceptos cambiaron. Tras conocer de primera mano todo lo que rodea a la fiesta brava dijo, con la grandeza de un señor, que muchos mitos que él había creído desde hace años se derrumbaron. Reconoció que el público aficionado a las corridas de toros no acude a la plaza a ver sufrir al toro. En la edición de ayer aparece una entrevista amplia que ‘Frank de la Jungla’ ofreció a la prensa europea. Una frase categórica que dijo fue: ‘Si se prohibieran los toros, el desastre ecológico será bestial’.

En lo que respecta a lo que sucede al interior de la fiesta brava está claro el gran divisionismo que existe. Ahora mismo, la tauromaquia está dividida en dos grandes grupos: los que pertenecen al grupo elite y torean en la mayoría de las plazas importantes; y aquellos que decidieron irse ‘por la libre’ lo que, salvo contadas y honrosas excepciones, los hace refugiarse en plazas de menor categoría para poder tener actividad y generar ingresos económicos, pues no hay que olvidar que más allá de la parte ‘romántica’ de la tauromaquia, aquellos que decidieron convertirse en matadores de toros lo hicieron con la misma intención de aquellos que -por ejemplo- se gradúan de abogados,  contadores o doctores. Es decir que además de hacer lo que les apasiona pretenden llevar el sustento a sus hogares.

La balanza al interior de la tauromaquia está muy cargada hacia algunos lados. Algunas agrupaciones –no todas- están entregadas a los grupos que ‘jalan los hilos de la tauromaquia’ pero dejan descubiertos al otro sector.

Hace unos días hubo una importante reunión con todos los protagonistas importantes del espectáculo taurino en la que se habló de la urgente necesidad de cerrar filas y evitar monopolios en pro de la tauromaquia. Si cristaliza este importante esfuerzo, la tauromaquia tendrá un fuerte y decidido espaldarazo.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Volvería el público a las plazas con el toro cinqueño y en puntas?