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Columna TORERÍAS: Segunda Parte de la Temporada Grande

Columna TORERÍAS: Segunda Parte de la Temporada Grande

SEGUNDA PARTE DE LA TEMPORADA GRANDE

Por Luis Miguel  Martínez

En días pasados fueron presentadas las combinaciones para la segunda parte de la temporada grande de la plaza de toros México. Lo que respecta a la región poblano – tlaxcalteca verá su primera aparición desde el primer día de esta recta final. Puebla estará representada por el toreo de aroma del matador Jerónimo quien encabeza el cartel que rematan Juan Pablo Llaguno y confirma la alternativa Antonio Lomelín para despachar una corrida de la cabaña brava del estado de México de Caparica.

Nuevamente Puebla se hace presente el 21 de enero con la ganadería de La Joya; cuyo registro se ubica en el municipio de Zacatlán. Cabe señalar que es la única ganadería de esta región anunciada para esta segunda parte de La México. El cartel lo integran el matador de dinastía Diego Silveti, el peruano Andrés Roca Rey y el hermano de Joselito, Luis David Adame. Cabe señalar que Roca Rey concluyó su temporada española en el segundo lugar del escalafón solo por debajo de Juan José Padilla, el pirata del toreo. Luis David sigue mostrando los avances alcanzados tras hacer la mayor parte de su temporada en Europa y es el segundo matador que más ha toreado en nuestro país en este agonizante 2017. Por su parte,  Diego Silveti mantiene un ritmo constante de festejos y triunfos. La Joya ha lidiado con éxito en esta plaza. Llevar un encierro del encaste Parladé brinda a los aficionados la  esperanza de una tarde con emotividad. Ya le tendremos puntual seguimiento de lo que suceda en este festejo.

Para el 4 de febrero el turno será para Tlaxcala. El joven matador tlaxcalteca Sergio Flores hará nuevamente el paseíllo en esta plaza para una corrida de aniversario. Toros de Teófilo Gómez en sensacional mano a mano con el madrileño Julián López “El Juli”. Un verdadero reto lleno de interés y naturalidad. “El Juli” un torero de la afición mexicana y Flores un matador que se ha ganado a base de triunfos el cariño de la plaza más grande del mundo. Cabe señalar que el 20 de enero en Tlaxcala capital, este cartel lo podrá disfrutar con toros de Barralva. Ambas combinaciones me agradan y me parece que es un cartel imprescindible para la temporada. Y hasta ahí llega la participación de esta recta final de la temporada grande 2017 – 2018. Sin lugar a dudas ha sido muy alentador ver nuevamente anunciados a matadores como Ignacio Garibay y Arturo Macías. Siendo honesto y en favor de esta región, me hubiera gustado mucho ver anunciado al matador José Luis Angelino quien se ubica en el lugar número nueve del escalafón mexicano.

JERÓNIMO

Recibirá este año toreando en Tlaltenango, Zacatecas y el 7 partirá plaza en La México para después, el 12 hacer el paseíllo en Arandas, Jalisco. Sin lugar a dudas es el matador poblano con mayor actividad en estos momentos pero más allá de los números, la profundidad de su expresión artística nos evoca siempre esa escuela a la mexicana en peligro de extinguirse. Es cierto que hablar de la nostalgia del recuerdo es quizá resistirse un poco a la evolución, pero estos toreros de aroma hacen falta siempre, caben en los carteles más apretados, pues están completamente fuera de los estereotipos y reglas que impone la modernidad técnica. Por eso goza del corte de torero que llamamos artista. Las nuevas generaciones deben apurarse para ver torear a Jero. Su gusto por la poesía, la declamación y el arte en general lo hacen único. En estos días donde la lectura se circunscribe a las redes sociales y donde el mundo camina a paso vertiginoso provocado con el avance tecnológico ya no existe ni el romance de las cartas. Estos toreros como Jerónimo hacen falta para detener el tiempo ya sea en una Verónica, un detalle o en el hablar mismo. Lejos de la extravagancia y el llamado de los reflectores, Jerónimo Ramírez de Arellano pertenece a esa línea de toreros sencillos pero serios, charros completos y provenientes de un México que encuentra sus raíces mestizas y criollas en ese campo bravo que nos acompaña desde el nacimiento de la otrora Nueva España. Cuando hoy en día tantos toreros hacen hasta lo imposible por irse a probar suerte en Europa, Jero tiene esa paciencia de no sucumbir al encanto de cruzar el Atlántico y aquí es donde ha consolidado su tauromaquia. Cuánto daríamos porque los españoles voltearan a ver quién les daría alimento espiritual a plazas como Sevilla. Quién les mostraría que al calor de un buen tequila o un pulque tlaxcalteca también se corre la mano abandonando las poses y la ortodoxia. Porque en cualquier época de la historia, las cosas de verdad duran para siempre. Cuando un torero ejerce la profesión igual que otro, surge como oasis en medio del desierto, este matador cuyo valor agregado es ahora la madurez que brindan los años y la solera hacer las cosas…  por el gusto de hacerlas.

*Foto de JOSUÉ MERLO