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Debuta en público Guillermo Hermoso de Mendoza, hijo del gran Pablo

Debuta en público Guillermo Hermoso de Mendoza, hijo del gran Pablo

Cuando Oscar Chopera solicitó la colaboración de Pablo para actuar en una fiesta campera que se iba a celebrar en la Plaza de Toros de La Ribera con motivo de la presentación del cartel artístico de la próxima Feria de San Mateo de Logroño, el navarro tras aceptar la proposición, comentó a su apoderado la posibilidad de que en esta actuación podía invitar a su hijo Guillermo a colocar con el alguna banderilla.

Esta idea inicial fue creciendo cuando se “filtró” a la prensa como la posibilidad de que el hijo del centauro más grande de la historia iba a presentarse en público en Logroño en esta fecha.

La noticia corrió como la pólvora e hizo que la expectación creciera de forma desbordante y lo cierto es que aunque Guillermo monta a menudo en la finca, su preparación tampoco estaba encaminada a un compromiso tan importante.

También tenemos que decir que el joven Guillermo, es un muchacho con una capacidad de asimilar y de captar muy agudizada y sobre todo una capacidad de acoplarse a cualquier tipo de caballo que hace de él una persona, que como su padre, parece tienen un don especial para entenderse con el mundo equino.

Llegó el día y la hora y la Plaza de la Ribera presentaba una entrada rozando los tres cuartos, con un ambiente precioso y con un paseíllo formado por recortadores de Toropasión, el matador riojano Diego Urdiales encabezando a un nutrido grupo de niños de su escuela Taurina y todos ellos encabezados por Pablo Hermoso de Mendoza y un muy serio Guillermo Hermoso de Mendoza.

Cuatro reses se lidiaron en las diferentes modalidades: una de recortes, dos de toreo a pie y el último, un muy buen novillo de la ganadería salmantina de El Capea, lidiado por la collera de los Hermoso de Mendoza.

Lo paró Pablo montando a NAPOLEON, pero pronto cedió los trastos a CHURUMAY que montado por Guillermo encelaba y templaba el buen son del novillo. Contemplábamos a padre ya hijos y apenas se veían diferencias en los movimientos, similares en la sobriedad, en el tipo de monta, figuras similares y CHURUMAY como si llevara encima a su jinete de siempre.

Luego vino el tercio de banderillas y sobre el albero riojano la posibilidad de ver enfrentarse a dos caballos hermanos, llamados a ser leyendas equinas: CHENEL y DISPARATE. Duelo en la cumbre y duelo de jinetes, porque ambos se ayudaron, más el padre al hijo, pero sobre todo rivalizaron en calidad, en justeza, en embroques perfectos y al estribo. Pablo y CHENEL, jugaban con el novillo, Guillermo y DISPARATE disfrutaban del novillo. Ambos llevaron al buen novillo pegado a la cola en galopes de costado y mientras Pablo hacía que CHENEL rematara por los adentros, Guillermo osaba realizar la “hermosina” sobre DISPARATE, y tanto debió de subirle la adrenalina en esta suerte que al terminar salió enrabietado hasta donde estaba su emocionado padre para chocarle la mano como gesto de liberación de emociones.

Cerraron montando a PIRATA el niño y a BOTERO el profesor y con el novillo ya más parado debido al enorme esfuerzo realizado hasta entonces, colocaron dos banderillas cortas cada uno, dándose tiempo a ellos y al novillo e incluso se permitieron algún desplante en el testuz del astado.

Pero no terminó aquí la actuación del debutante, porque después de bajarse de PIRATA agarró la muleta y se fue hacía el novillo para recetarle tres tandas con mucho gusto y mostrando también sus buenas maneras para el toreo a pie.

Ovación final de una plaza que presentó una entrada formidable y que vibró y se levantó con las evoluciones del joven Hermoso y que disfrutó de la maestría y grandeza del veterano Hermoso y a los que despidió con una gran ovación al final del festejo cuando daban las vuelta al ruedo con todos los participantes.

La tarde fue de fiesta y de emociones y aunque nadie se enteró, sí que hubo un susto, aunque pequeño, pudo resultar de mayores consecuencias. Sucedió cuando terminaba el paseíllo, en el que BELUGA, ciertamente, había dado muestra de nerviosismo. Al llegar al patio de caballos, Pablo se agachó para mirar si tenía algo por los bajos y entonces BELUGA lanzó un manotazo alcanzando al estellés en la cara, justo debajo del ojo y aunque le produjo un muy leve corte, si que hubo unos instantes en los que notaba cierta vibración en el ojo. Por este motivo y porque sangraba pasó a la enfermería donde fue reconocido y tras comprobar que el golpe aunque un tanto aparatoso era leve y tras unos minutos de permanecer tumbado con frío en la zona dañada, el navarro fue dado de alta y salir al callejón de la plaza, donde la fiesta campera seguía su marcha y donde nadie se había enterado del percance ocurrido.