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Del retiro, al doctorado… ‘Caerse no es malo; lo malo es no levantarse’: Jaime Adrián

Del retiro, al doctorado… ‘Caerse no es malo; lo malo es no levantarse’: Jaime Adrián

El novillero Jaime Adrián, quien debutó en marzo de 2008, visitó esta redacción. Llegó contento porque el 3 de noviembre tomará la alternativa en la plaza hidalguense de Mangas, donde tendrá como padrino a Miguel Ortas ‘Miguelete’ y como testigo al colombiano David Martínez, con toros de diversas ganaderías.

El capitalino, de 32 años de edad, hizo un paréntesis de dos años, entre 2012 y 2013, porque por esas fechas decidió cortarse la coleta en la Plaza México, luego de que en su debut se le fuera vivo el segundo astado de su lote: ‘Ese astado se llamaba Amor Mío, era de Brito. Se me vino el mundo encima. Llegar a la  México me había costado mucho trabajo y sabía que las puertas se me cerrarían porque me tocaron los tres avisos’.

‘Fueron momentos difíciles. No sirvo para esto, me dije. Al mismo tiempo tenía una lesión de meniscos y había sufrido una cornada. Pero continué entrenando. Así, un día me invitaron a torear a Colombia y acepté. Me sentí bien y poco a poco comenzaron a hablarme para ir a tentar y torear en algunos pueblos y fiestas privadas. Comprendí que no es malo caerte, lo malo es no levantarte después de tropezar y volví a abrazar la profesión de torero con mayor fervor’, confiesa.

‘Desde que regresé en 2013 a la fecha, he podido sumar alrededor de treinta festejos formales, algunos en plazas de primera como la México, donde volví en una de selección, San Miguel de Allende, El Palacio del Arte y La Florecita. He toreado también en muchos festivales y he tenido la oportunidad de lidiar toros a puerta cerrada’, agrega.

‘Al no pertenecer a una casa de apoderamiento o al grupo especial que le dan todo a manos llenas, he tenido que abrirme paso con mucha habilidad. En ocasiones he hecho acto de presencia en festejos de aficionados prácticos donde llegan a echar toros muy serios que al final del día no quieren lidiar y ahí es donde tengo oportunidad’, comenta.

Pese a lo complicado del panorama hoy día para los toreros que no pertenecen a ese grupo privilegiado, que ahora mismo ‘jala los hilos de la tauromaquia’, Jaime Adrián descarta que su alternativa vaya a estar ‘colgada de adorno en la sala de su casa’: ‘Tengo la intención de tocar todas las puertas y buscar pronto confirmar en la México. Aún así, también buscaré abrirme paso en la América Taurina, en países como Perú y Colombia. Aquí, si no se abren las puertas me iré al sureste a buscar mi futuro, pero no colgaré de adorno mi alternativa, eso es un hecho y se los brindo’, puntualiza.

Para este importante compromiso le ‘echó habilidad’ y con base en rifas, así como mucho trabajo, pudo conseguir el dinero suficiente para mandarse a hacer un traje purísima y oro, con el reconocido sastre peruano Arístides Vargas, que espera le traiga suerte en esta nueva etapa de su carrera.