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En breve se conocerá el fallo de autoridades colombianas en caso Bogotá

En breve se conocerá el fallo de autoridades colombianas en caso Bogotá

Un grupo de novilleros colombianos completaron 18 días de huelga de hambre que pretende llamar la atención de las autoridades de Bogotá acerca de la prohibición de las corridas en la emblemática Plaza de toros La Santamaría construida en 1931.

La manifestación se realiza a pocos días del fallo de una acción de tutela (intrumento legal) instaurada por la Corporación Taurina de Bogotá contra la decisión del alcalde Gustavo Petro de terminar el contrato de arrendamiento de la emblemática plaza al considerar que el toreo promueve el maltrato animal.

Los huelguistas, dedicados desde hace varios años al toreo, aducen que el cierre de la plaza de toros para efectuar las corridas ha sido una decisión antidemocrática tomada por el polémico alcalde capitalino.

También señalan que tras dos años de no poder desempeñar su oficio en la que ha sido considerada el tercer escenario más importante en el mundo para esta práctica, ha menoscabado no solamente su economía sino además el desarrollo de una profesión a la que han dedicado todos sus esfuerzos.

Según ellos esta huelga amenaza su salud pero están decididos a no ceder hasta tanto la corte constitucional se manifieste con respecto a la prohibición decretada por el mandatario local como lo dijo Wilmar Villamil, quien ejerce el oficio de novillero desde hace 15 años.

“Llevamos 17 días aguantando a punta de suero y agua y la convivencia se torna bastante complicada. El clima ha sido durísimo, como ves está lloviendo, a la madrugada nos llueve”, expresó.

El abogado Abelardo de la Espriella, decidió representar a los toreros en huelga y aseguró en los últimos días que Petro está violando los derechos de los manifestantes quienes se han quejado de agresiones por parte de los antitaurinos.

“Nos toca hacer inteligencia, nos toca hacer guardia, porque tememos que los anti taurinos nos agredan físicamente, ya lo hicieron una vez, lo pueden hacer dos veces o tres y lo que menos queremos es tener contacto con ellos físicamente. Entonces es duro pero aquí estamos y aquí nos vamos a quedar”, dijo Villamil.

Los gremios de la denominada Fiesta Brava en la capital colombiana afirman que apoyan a los novilleros en su huelga ya que esta es también una protesta contra los proyectos de reestructuración que tiene la administración distrital para el escenario público.

También sostienen que el dinero utilizado en estas reformas pueden utilizarse en obras de mayor importancia en la ciudad y que reformar el escenario sería atentar con un monumento del país que fue declarado Patrimonio Arquitectónico Nacional.

Según corporaciones como la Unión de Toreros de Colombia, el oficio del toreo al que denominan “arte”, genera una inmensa cantidad de empleos de toda una dinámica cultural y comercial generada alrededor de las corridas como lo explicó Alfredo Peña, Novillero Profesional hace 50 años.

“En Bogotá nosotros tenemos un censo hecho, son 35 mil familias que viven del toro, están los toreros, los banderilleros, los mozos de espada, están los sindicatos de plaza, los vendedores ambulantes, los vendedores de boletería, los de la tipografía, la publicidad radial, el perifoneo, los matarifes. Son 35 mil familias que viven del toro”, señaló.

Aunque al comienzo de la huelga el alcalde Gustavo Petro realizó acercamientos con los novilleros para llegar a un acuerdo, las desavenencias de ambas partes se mantuvieron.

El mandatario local señaló públicamente que antes que reabrir la plaza para las corridas preferiría renunciar a su cargo. Por su parte los novilleros instaron al alcalde a que cumpla su palabra si la corte decide que el cierre de la plaza fue un acto inconstitucional.

“Detrás de los ochos son 150 afiliados a la Unión de Toreros de Colombia sindicato con primer grado de la personería jurídica y que aquí vamos a estar y no nos vamos a mover, que él tiene la culpa de lo que nos pueda pasar y que no nos vamos a movilizar hasta que la plaza sea abierta para dar corridas y novilladas”, agregó Peña.

El cierre de la plaza de toros fue una de las primeras medidas tomadas por Gustavo Petro tras posicionarse como alcalde de Bogotá en 2012 argumentando que no volvería a prestar la plaza para espectáculos que giraran “alrededor de la muerte”.

Desde entonces la Santamaría se utiliza para eventos culturales, deportivos y recreativos, entre ellos, varios conciertos, encuentros internacionales de tenis y la adecuación de una pista de hielo que funcionó de forma gratuita en temporada de vacaciones.