Inicio » Resultados de festejos » EXTRA: ¡VIVE HERMOSO DE MENDOZA MOMENTOS DE ANGUSTIA EN LA PLAZA!
EXTRA: ¡VIVE HERMOSO DE MENDOZA MOMENTOS DE ANGUSTIA EN LA PLAZA!

EXTRA: ¡VIVE HERMOSO DE MENDOZA MOMENTOS DE ANGUSTIA EN LA PLAZA!

FECHA: 10 de octubre de 2.014

LUGAR: Plaza de Toros de La Misericordia de ZARAGOZA (ZARAGOZA).

ENTRADA: Lleno.

RESEÑA: Pablo Hermoso de Mendoza (oreja y ovación); Miguel Ángel Perera (ovación y ovación tras aviso); y Alejandro Talavante (silencio y ovación tras aviso).

GANADERIA: Toros de Fermín Bohórquez (1 y 4) y Joaquín Núñez del Cuvillo (2, 3, 3 bis, 5 y 6) y Torrealta (3 bis bis).

CABALLOS:

Primer toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, número 99, 491 Kg, de nombre Quitanieve: De salida NAPOLEON (1 rejón de castigo); en banderillas DISPARATE (3 banderillas); y para el último tercio PIRATA (dos cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, número 55, 504 Kg, de nombre Rumboso: De salida CHURUMAY (2 rejones de castigo); en banderillas DISPARATE (3 banderillas) y VIRIATO (2 banderillas); y para el último tercio PIRATA (dos cortas, un par de cortas a dos manos y dos rejones de muerte tras pinchazo y descabello).

CABALLOS DESPLAZADOS: DALI, HABANERO y DUENDE.

COMENTARIO. Desde el año 1993 en que Pablo debutó en este Coso de la Misericordia de Zaragoza, el navarro ha realizado el paseíllo con el actual, en veinte ocasiones. Por lo tanto esta era una fecha redonda en el calendario del estellés en este su veinticinco años de alternativa y en el que no podía estar ausente de una de sus plazas más talismán.

Zaragoza pasa por ser además una de las plazas donde mejor han paladeado el toreo de Pablo y si no ha abierto en más ocasiones su puerta grande, desde luego que no ha sido por no haber realizado faenas memorables en su coso. Una de ellas fue la que sucedió en esta tarde con el primero de la tarde, un toro muy complicado de Fermín Bohórquez, muy exigente y difícil de lidiar y ante el que el navarro expuso su maestría y su poder lidiador. NAPOLEON fue el encargado de tirar del toro en su pronunciada querencia hacia la puerta grande. Cada vez que conseguía sacarlo de allí unos metros, el astado volvía raudo a sus terrenos. Sin apenas poder lidiarlo y en una de sus salidas, NAPOLEON armó el rejón y lo dejó en lo alto. Esto no mejoró al toro, pero si lo enrabietó, porque a partir de aquí se dedicó a embestir pero con brusquedad, con cabezazos y si hubiera podido morder….pues a mordiscos.

Dura papeleta la que se le quedaba a DISPARATE al que lo primero era sacarlo de sus querencias. Pronto comprobó que esa rabia del toro, DISPARATE la podía llevar al hilo de las tablas y a falta de temple, había emoción y sobre todo riesgo, porque una cosa conlleva la otra. Una vuelta completa a la plaza galopando de costado, aguantando tornillazos del astado y llegando hasta su terreno favorito para ahí clavar la primera banderilla al sesgo. Luego vino otro largo galope ahora con “hermosinas” muleteando con la cola y cambiando el tranco del toro que cuando sentía que tenía la grupa al alcance, el caballo se la cambiaba. El tendido era un clamor ante un espectáculo que parecía imposible en los primeros instantes de la lidia y que ahora se estaba convirtiendo en un bello espectáculo. Continuaba la bravura violenta del astado y DISPARATE tratando de atemperar aquello cuando comenzaron las piruetas, cerradas y ceñidas, como las suele realizar y aquí es cuando sucedió el susto de la tarde. Una de ellas la realizó tan pegado a tablas que DISPARATE golpeó contra ellas y no pudo hacer el giro completo. Quedó atrapado entre las tablas y el toro y este hizo presa levantándolo en el aire con los pitones sobre la barriga mientras Pablo estaba a punto de caer al callejón y acabaría cayendo pero hacia el otro lado donde estaba el toro. Se mascaba la tragedia en unos instantes eternos hasta que DISPARATE se pudo librar de Quitanieve y salió galopando hacia el patio de caballo. Allí se pudo comprobar afortunadamente que no tenía daño alguno y tampoco Pablo que llegó caminando en medio de la entrega del público para ahora volver a salir montando a PIRATA. Dos cortas aguantando los lances que el toro lanzaba arriba y unos desplantes enrabietados en los que Pablo más que tocar el testuz con la mano o incluso con la frente, lo golpeaba en una sensación de desahogo de lo que había pasado. Como un tres se le vino el toro a la hora del rejón de muerte y el navarro acertó a enterrarlo hasta la bola, algo trasero, pero efectivo y así conquistó una oreja trabajada, e incluso luchada ante un enemigo muy, muy complicado de lidiar.

Cuando salió el cuarto de la tarde el desánimo pronto comenzó a cundir en público y torero, porque lo que salió de chiqueros dejó claro desde el principio que iba a ser un marmolillo. Que si su hermano había sido complicado pero con movilidad, este iba a ser complicado, pero inmóvil o sea que se iban a aburrir hasta las palomas. Pablo le echó ganas de salida pero ni una sola colaboración del toro antes de recibir el primer rejón, que como ni se pudo preparar porque el toro no quería, cayó algo trasero. Tras el pinchazo, algo sacó el toro, lo suficiente para colocarlo y ponerle un segundo en mejor sitio y de más efecto. Quedaba la baza de CHENEL y Pablo la jugó y consiguió dejar pinceladas de su toreo y de su clase, sobre todo en dos banderillas majestuosas en las que compuso su perfecta figura en la cara del toro en el momento de la reunión. Consiguió, a base de insistir, arrancar dos carreritas de costado pero ni rematarlas pudo por lo breve. Tanto insistir al tercer intento consiguió meterse por los adentros para rematar y poner todo de lo que el toro carecía. Ante tanta pasividad, Pablo optó por dar entrada a VIRIATO y meterlo en sus terrenos, insistir en su pista y tratar de sacarle algún muletazo. Lo consiguió con cuentagotas y no porque el caballo no lo intentara porque desde que salió se dedicó a girar en la cara, a meterle su hocico entre los pitones para provocarle una embestida, pero aquello era ardua labor. A toro parado llegarían también las cortas y el par a dos manos, sacando lo más emocionante en los desplantes posteriores porque el toro a pesar de su estatismo, echaba la cara arriba y eso daba algo de lustre. Para matar imposible, agarrado al suelo y ni siquiera giraba mirando al caballo. Ovación de cariño y de agradecimiento por la entrega en una tarde en la que no hubo suerte con una ganadería que hace apenas cinco días lidió en Zafra una de las corridas más completas de la temporada.