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Hace 26 años DAVID SILVETI marcó un parte aguas en la fiesta brava

Hace 26 años DAVID SILVETI marcó un parte aguas en la fiesta brava

 

Por: ADIEL ARMANDO BOLIO

Apenas este jueves 28 de mayo se recuerda que hace 26 años la Monumental Plaza México fue reabierta tras haber estado cerrada todo un año debido al conflicto contractual que surgió entre la Inmobiliaria COSVE, propietaria del coso, y el empresario taurino, el doctor Alfonso Gaona, arrendatario del mismo, por lo que al no darse ningún arreglo entre ambas partes hubo de ser el inmueble expropiado por el gobierno del Distrito Federal, que en ese entonces tenía como regente de la ciudad al licenciado Manuel Camacho Solís.

Así pues, con el propósito de que ya no siguiera cerrada la plaza y tras muchas consultas populares se llevó a cabo la instalación de dos organismos taurinos dependientes del Departamento del Distrito Federal, primero, la creación de una Comisión Taurina y, segundo, la instauración de un Patronato Taurino que encabezaron los reconocidos taurinos, el empresario Jesús Arroyo, el matador de toros retirado Joselito Huerta, el aficionado práctico Eduardo Azcué y el impresor y empresario Manuel Jiménez.

Una vez regularizado el asunto, tras la celebración y montaje de varias ruedas de prensa y con el tiempo suficiente para determinar, de paso, que había que remozarle a la Monumental Plaza México, se decidió que el arquitecto Mario del Olmo (padre de los diestros Mario y Mariano del Olmo) se encargara de dichos trabajos, dejándola en impecables condiciones para que fuera reabierta con una corrida extraordinaria el domingo 28 de mayo de 1989.

El cartel de la reapertura fue de primera categoría y completamente mexicano con Manolo Martínez, David Silveti y Miguel Espinosa “Armillita Chico”, con toros de la dehesa de Tequisquiapan.

La tarde fue esplendorosa y en consecuencia histórica, pero no nada más por los incidentes ocurridos sobre su cierre y su expropiación gubernamental, sino por lo que en el propio festejo ocurriría, en el marcaje de un parte aguas en la Fiesta Brava nacional por parte del espada David Silveti.

El lleno era a reventar y al llegar David al patio de cuadrillas, vestido de azul marino y oro, con diez años de alternativa pero muchos de ellos venciendo al destino que pesaba sobre sus rodillas, vio a su cuadrilla del arte, el picador Rodolfo “Popo” Chávez y los banderilleros Sergio Losornio y Fermín Quiroz, y los arengó de tal manera sobre algo que el propio David ya sabía que iba a pasar: “Venga, ánimo, esta es una fiesta y vamos a disfrutarla”, dijo Silveti.

Se inició el festejo de reapertura de la Monumental Plaza México y la tarde sólo tuvo un nombre, el de David Silveti, quien en ese ruedo donde 10 años antes, el 7 de enero de 1979, confirmara su doctorado de manos precisamente de Manolo Martínez y ante la presencia de Eloy Cavazos, con ganado de San Miguel de Mimiahuápam y que su segundo astado lo marcara para toda la vida al lesionarse gravemente una rodilla, marcó un parte aguas, un antes y un después en la Fiesta de los Toros nacional a través de la entrega de su afamado toreo paralelo, de su valor y de la que fue, sin duda, su eterna filosofía taurina, la de la ética, la estética y la patética. Nacía entonces a quien se llamaría el “Rey David”.

Una vez hecha dicha corrida, el Patronato Taurino del Distrito Federal montó su primera Temporada de Novilladas y a finales de año su primera Temporada Grande, la 89-90, para la que tenían ya hecho que inaugurara David Silveti, pero otra vez lesionado en una rodilla en agosto de ese 1989, en la plaza neoleonesa de Cadereyta, se lo impidió para luego hacerlo y de manera espectacular en una Corrida Guadalupana, exactamente el 12 de diciembre de 1989 y entre semana, la plaza volvió a llenarse, la expectación de enorme y David respondió y ya utilizando un aparato ortopédico hasta que se encontró, tras visitas hechas a los cuerpos médicos de los equipos de futbol americano los Cargadores de San Diego y de los Santos de Nueva Orleans, con el doctor militar ortopedista Rafael Vázquez Bayod, quien lo puso a torear de nueva cuenta y con regularidad hasta el final de una esplendorosa y sufrida carrera taurina.

Así fue como hace 26 años David Silveti le cambió el rumbo a la Fiesta Brava mexicana y más mexicana que nunca pues a través de diestros como Mariano Ramos, el propio David, Miguel Espinosa “Armillita Chico” y Jorge Gutiérrez fueron los que iban dictando la forma en llevarse a cabo los festejos taurinos en todo el país.