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¿Hasta cuándo cerraremos filas?

¿Hasta cuándo cerraremos filas?

Hace apenas un par de días en este espacio, don Mauricio Sulaimán Saldívar, presidente del Consejo Mundial de Boxeo, habló en exclusiva sobre los proyectos que vendrán pronto a darle mayor seguridad a los peleadores.

Y bien, usted se preguntará ¿qué no es esta una columna para hablar de fiesta brava? Es correcto. Durante la entrevista, el joven dirigente tocó un tema que bien puede trasladarse a lo que sucede en el ‘Arte de Cúchares’.

Dijo que ‘desafortunadamente en el boxeo sólo hay unidad parcial’ y agregó que en el deporte de los puños ‘no hay una competencia legal porque las empresas encapsulan a sus boxeadores y eso impide que pueda haber algunas combinaciones’.

Sin quererlo, el dirigente pugilístico puso el dedo en la ‘llaga’, porque precisamente ese mal que aqueja al deporte de Fistiana también perjudica el espectáculo taurino, la falta de unión o la unión parcial.

Apenas el pasado domingo concluyó la Temporada Grande en la Plaza México, que arrojó un importante número de toreros triunfadores, cada uno con su sello personal.

Desafortunadamente, muchas empresas, por diversos motivos, no le dan continuidad a los triunfadores en el coso grande, de tal suerte que programan únicamente a los diestros que forman parte de su grupo, lo que viene a dar al traste con todo el esfuerzo que se hace en la plaza más grande del mundo porque no se le da continuidad a los toreros que demostraron aptitudes interesantes.

Es habitual las quejas de muchos diestros que no tienen cabida en ciertos carteles por no formar parte de ‘ese grupo de toreros’.

Basta echarle un vistazo a muchas de las programaciones de provincia, sobre todo en seriales establecidos o en diversas ferias, donde es evidente que las combinaciones se confeccionan únicamente ‘con los matadores de toros de la casa’, lo que genera el desinterés de los aficionados y más tarde las quejas de las propias empresas que se lamentan amargamente que el público no acuda, sin darse cuenta que son ellos mismos los que lo propiciaron.

Toreros triunfadores, orgullosamente mexicanos, salieron varios durante la campaña. Hay que cruzar los dedos para que los empresarios de provincia sepan capitalizar lo que sucedió en la campaña capitalina, pues de lo contrario todo el esfuerzo que supone montar una temporada en el coso más grande del mundo sería tanto como haber tratado de sembrar en el cemento.

Los empresarios de provincia tienen la última palabra.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Cuándo será nombrada la fiesta brava en la capital como Bien Cultural Inmaterial?