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Hermoso de Mendoza sale a hombros en Bilbao

Hermoso de Mendoza sale a hombros en Bilbao

FECHA: 19 de agosto de 2.014

LUGAR: Plaza de Toros de Vista Alegre en BILBAO (VIZCAYA).

ENTRADA: Tres cuartos.

RESEÑA: Pablo Hermoso de Mendoza (ovación, dos orejas y silencio); y Enrique Ponce (ovación, palmas y ovación).

GANADERIA: Toros de Fermín Bohórquez (1), Juan Pedro Domecq (2), Carmen Lorenzo (3), Victorino Martín (4 y 5) y Alcurrucén (6).

 

CABALLOS:

Primer toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, número 63, 529 Kg, de nombre Selectivo: De salida JUMILLANO (1 rejón de castigo); en banderillas CHENEL (2 banderillas) y VIRIATO (2 banderillas); y para el último tercio PIRATA (tres cortas y un rejón de muerte tras dos pinchazos).

Segundo toro de la Ganadería de Carmen Lorenzo, número 7, 581 Kg, de nombre Esmeralda: De salida NAPOLEON (1 rejón de castigo); en banderillas DISPARATE (4 banderillas); y para el último tercio PIRATA (tres cortas, un par de cortas a dos manos y un rejón de muerte).

Tercer toro de la Ganadería de Victorino Martín, número 47, 541 Kg, de nombre Ordenante: De salida CHURUMAY (2 rejones de castigo); en banderillas DUENDE (2 banderillas) y DALI (2 banderillas); y para el último tercio PIRATA (dos cortas, un par de cortas a dos manos y dos rejones de muerte tras pinchazo y descabello).

 

 

CABALLOS DESPLAZADOS: BELUGA y SECRETO.

 

COMENTARIO. Comenzó el año veinticinco en la carrera de Hermoso de Mendoza y lo hizo en una fecha también que quedará marcada para la historia del toreo a caballo. Encartelado en Bilbao, junto a Enrique Ponce, los dos toreros con más de dos mil corridas a sus espaldas, los dos toreros que más tardes han toreado en la plaza de Vista Alegre y los dos toreros en la temporada de sus Bodas de Plata, uno cumplidas ya, el otro, el de a pie, a punto de ello. El cartel suscitó expectativa y los tendidos casi se llenaron en su parte baja obteniendo de largo la que hasta ahora es la mejor entrada de la feria y que al final contemplaría la cuarta puerta grande para el jinete navarro en esta plaza en toda su historia, lo que agranda su leyenda, porque ningún rejoneador ha logrado abrirla en más de una ocasión.

Antes de comenzar, los consabidos homenajes a los actuantes en forma de placas entregadas por la Junta Administrativa y un emocionante aurresku interpretado en el propio ruedo ante los dos toreros.

Muy buen comienzo para Hermoso de Mendoza que cuajó uno de sus mejores toros en este coso bilbaíno. Un excelente toro de Fermín Bohórquez al que paró montando a otro de los productos de su casa, un hijo de MISTRAL, llamado JUMILLANO que paró al toro con mucha solvencia y temple hasta suavizar esas primeras y violentas embestidas. Tras colocar un rejón de castigo en el lomo del murubeño, Pablo toreó con la bandera y volvió a la cara del toro con un segundo rejón. Antes de colocarlo, Pablo midió el galope del astado y tras un preciso doblón en los medios algo debió de entender porque se fue a tablas y cambió el tercio. Lo que aquí comenzó fue una sinfonía de toreo a caballo bajo la batuta de dos maestros. El primero CHENEL, cuajado para las grandes ferias y que estaba en uno de sus escenarios favoritos y ante un toro que le iba a dar juego y aunque le iba a exigir, el caballo pronto comprobó que aquello era importante para él. Comenzó todo con un galope de costado templado, suave, agarrado al piso en el que el toro llevaba la cola del caballo sobre su frente, en el que ambos animales parecían uno y el que remató CHENEL con un trincherazo por los adentros que dejó al toro como si lo buscase por la plaza. Luego vino la primera de las dos banderillas que ejecutó y que cuadró perfectamente en la cara. Se volvieron a repetir los galopes de costado, las pasadas por los adentros, los pases de pecho. CHENEL estaba eufórico y el público de Bilbao disfrutando de una de las grandes faenas de toreo a caballo. Como en sus mejores tiempos Pablo y CHENEL abandonaron el ruedo entre una fuerte ovación y dieron entrada al otro artista, a VIRIATO. Sin solución de continuidad, VIRIATO ligó al toro en el estribo y lo llevó medido, suave, templado, aguantando las embestidas y dándole la distancia justa hasta llegar a la zona del patio de caballo y allí dejar en todo lo alto una banderilla. Continuó el toreo en redondo, girándose y pasándose los pitones muy cerquita de sus marcas picazas. Una segunda banderilla también hilvanada después de torear al astado y rematada con alardes en los que el toro ahora se defendía por alto, dando todavía más emoción y vistosidad a este tramo de la lidia. PIRATA dio templanza y tiempo a las banderillas cortas y dejó al toro tomar aire entre una y otra, se lo dejó llegar y remató las suertes en redondo, saliendo de la cara como hay que salir, sin despearse del toro. Hilvanó las tres banderillas con largos desplantes, con el toro defendiendo los toques en el testuz de Pablo y con el navarro volcado sobre su frente haciendo la suerte del “teléfono”. Llegó la hora del rejón y Pablo no quiso que al toro le dieran capa, no quiso que lo desgastaran a pesar que el toro estaba todavía con mucho brío. Lo quería matar así embistiendo de largo, como si fuera recibiendo, pero a caballo y eso le complicó la colocación del rejón. Dos pinchazos en lo alto antes de un rejón definitivo dejaron sin premio orejil una faena que a pesar de que el marcador quedó a cero, la lidia quedará como una de las más importantes de Pablo en esta plaza de la capital vizcaína.

El segundo toro del navarro fue un toro del Capea, grande, tosco, pero que tuvo emoción y también mucha movilidad. Más complicado que el primero, pero al que Pablo sacó provecho y brillantez y cuajar otra gran labor torera. NAPOLEON fue el encargado en esta ocasión de parar al astado y lo hizo como en el es habitual girando en pequeños terrenos, dejando que el toro salga por la cola. También le recetó un solo rejón de castigo, a pesar como hemos dicho que el toro era exigente y se podía complicar. Pero Hermoso tenía que arriesgar y para ello su actual joya de la corona, DISPARATE se echó a las espaldas todo el tercio de banderilla. Puedo lucir la totalidad de su repertorio, desde la hermosina, hasta las piruetas, pasando por banderillas en los medios y otras la sesgo. Todo lo hizo bien DISPARATE, pero tenemos que destacar sobre todo su capacidad lidiadora ante un astado al que sí, había que hacerle todo, pero que en todo momento de pedía el carnet de matador. Un toro que exigía llegarle a unos terrenos comprometidos y en los que él te apretaba, porque ahí se sentía fuerte. Había que templar una embestida que por momentos era violenta y había que volverla temple a base de muletazos con la cola. Lo consiguió DISPARATE y ese fue el mayor logro y sobre todo en una vuelta casi completa al anillo, donde el caballo iba haciendo la “hermosina” aguantando los envites del toro y poco a poco este iba suavizando su acometida, terminando la vuelta ya totalmente templado. Aquí fue donde el tendido de Bilbao se entregó al jinete en esta lidia y donde el toro terminó por entregarse. DISPARATE volvió al patio de caballos entre la ovación del público, exhausto por el esfuerzo realizado, pero completamente satisfecho porque había culminado la labor que su jinete le pidió en todo momento. Pero todavía quedaba mucho que hacer y mucho toro, porque aunque más templado, el toro todavía tenía embestida y había que vaciarse en cada banderilla corta, había que estar espabilado y torear en cada encuentro, en cada desplante y había que bordar un gran par a dos manos, reuniéndose con el toro en una cita previa y clavando el par en el estribo. Nuevamente para matar Pablo apostó por dejarlo entero y la apuesta esta vez le salió bien, porque en esta ocasión sí acertó y solventó la labor con un rejón en todo lo alto que hizo que la alegría se desbordase en los tendidos y la solicitud de las dos orejas por el respetable, en esta ocasión sí fuera atendida por el presidente Matías.

La puerta grande ya estaba abierta, pero todavía quedaba el último puerto, el de Victorino Martín. Un toro brindado al público bilbaíno y de hechuras muy montado, cornialto y que desde que saltó al pido estuvo andarín, como midiendo a los caballos. CHURUMAY fue quien paró los primeros envites de un astado que dentro de la cualidad de su encaste, en este tercio todavía obedecía y atendía al toreo con la bandera. Tras un rejón primero, hilvanado, Pablo colocó un segundo en lo alto y dio por terminado el tercio. DUENDE salió a darle batalla al astado y tras un primer encuentro en el que resultó golpeado, el caballo se vino arriba y cuajó dos muy buenas banderillas, la segunda de ellas de muy vistosa preparación. Llevar al toro de costado era jugártela, porque nunca se empleaba a fondo hasta que sentía que podía llegar y entonces trataba de arrollar. En este sentido DUENDE midió muy bien y consiguió momentos lucidos en esta especialidad. Previo acuerdo, Pablo invitó al sobresaliente Sergio Domínguez a compartir una banderilla y el calagurritano tuvo un momento brillante al torear con el pecho de su caballo GALLITO, precisamente del hierro de Pablo Hermoso. Mientras DALI esperaba su turno y cuando le tocó lo hizo para cuartear en una banderilla y dejarla en lo alto y salir rematando la suerte con piruetas en las que la justeza la provocaba el toro, porque seguía caminando y midiendo todos sus movimientos. Como si pensara siempre lo que iba a hacer. Nuevamente PIRATA cerró tercio y lo hizo con banderillas a una y dos manos con un rival complicado cada vez más y que se hizo manifiesto en la suerte suprema donde al navarro le costaba meter la mano y al final tuvo que descabellar.

Cerró así Pablo la tarde de su cuarta Puerta Grande en el Coso de Vista Alegre de Bilbao, la más cara del toreo mundial y lo hizo después de tres faenas de muy diferentes calados antes tres enemigos que fueron subiendo de exigencia a medida que avanzaba la tarde y que culminó con la dureza de su primer toro de Victorino Martín.