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Paradójico: Miles le han visto torear pero pocos conocen su nombre; él pide a gritos oportunidad

Paradójico: Miles le han visto torear pero pocos conocen su nombre; él pide a gritos oportunidad

Al novillero David Villarreal le han visto torear muchas personas y otras tantas más lo harán en breve ¿Cientos de miles o millones? Todavía no se sabe, pero cada día que pasa la cifra va en aumento.

Entonces ¿por qué su nombre no aparece en algún cartel? La respuesta es sencilla, este torero dobló al actor Oscar Jaeneda en la recién estrenada película de Cantinflas.

‘Me hablaron para doblar a Oscar en la película y no lo pensé dos veces’, afirma Villarreal, quien es de Torreón pero se encuentra, desde hace varios años, probando fortuna en el Distrito Federal.

‘Es muy difícil porque yo no tengo un padrino que me apoye o mucho dinero. Debuté en 2004 en Puebla y aunque he triunfado, me estrellé de frente con el hecho de que para poder torear mucho debo tener dinero’, subraya David, quien se ayuda ‘fayuqueando’.

‘Para ganar dinero me voy a Estados Unidos y traigo cosas que aquí vendo’, subraya.

Festejos formales lleva apenas una docena, sin embargo, sin cuadrillas y con toros grandes ha toreado cualquier cantidad. ‘Aunque la gente piensa que hoy día ya los toreros no van a la guerra, puedo decirte que yo sigo en eso. Me voy a los pueblos del sureste a torear lo más grande y ganarme unos pesos’, reconoce.

David confiesa cómo fue que llegó a esta producción cinematográfica de corte internacional.

‘El torero Valente Alanís, muy amigo mío, se enteró del casting y me invitó a participar. Desde siempre he sido gran fan de Cantinflas, entonces cuando surgió la oportunidad de hacer la prueba les gusté y me quedé’.

‘Pude torear cuatro vacas y la verdad fue una gran experiencia, porque además de torear me gané un parné que me cayó muy bien’, afirma.

En la geografía de su cuerpo lleva las huellas de la batalla, entre ellas una cornada en la espalda y varias fracturas.

‘Los toros dan dinero y fama, pero también cornadas y golpes. Yo le entro con gusto a todo eso porque no tengo nada que perder. No tengo nada y si quiero ganar algo me lo tendrán que dar los toros’, afirma.

El propio David confiesa que en más de una ocasión, en esos pueblos alejados ‘de la mano de Dios’ ha tenido la necesidad de ‘pasar el capote’ para ganar un dinero extra, es decir, después de que en algún tentadero o alguna capea le dan chance de ‘echarse al agua’, torear sin percibir un pago, pide una contribución voluntaria de los aficionados que ‘han sido muy generosos conmigo y avientan no sólo monedas sino también billetes al capote que paso para que ahí caigan las contribuciones’.

David Villarreal tiene una sola meta en mente. ‘Poder debutar en la Plaza México. Estoy seguro que si la empresa tiene a bien programarme no se van a arrepentir. Soy un torero que tiene hambre, no sólo de comida y dinero, sino también de fama y reconocimiento. Levanto la mano para que la empresa me ponga y juro por Dios que si no triunfo, ahí mismo me cortó la coleta’, asegura Villarreal, a quien miles ya le han visto torear sin saber que en el doble de Cantinflas hay un torero de carne y hueso que sueña con llegar a ser figura del toreo aún a costa de su propia vida.