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Solitario apéndice para Castaño en Málaga

Solitario apéndice para Castaño en Málaga

MALAGA.- El matador de toros Javier Castaño paseó el único trofeo en la segunda de abono de la Feria de Málaga (sur), en tanto que El Cid perdió cualquier opción de triunfo con los aceros y a Escribano le correspondió un lote sin posibilidades.

Se lidiaron seis toros de Victorino Martín, bien presentados y de juego desigual. Los más encastados fueron primero, cuatro y sobre todo el quinto; el segundo fue noblón, el tercero parado y el sexto rajado.

Manuel Jesús “El Cid”: dos pinchazos y estocada (palmas) y estocada y tres descabellos (vuelta al ruedo).

Javier Castaño: estocada tendida (ovación tras leve petición) y estocada (oreja).

Manuel Escribano: media estocada y descabello (silencio) y estocada desprendida (silencio).

Saludaron David Adalid y Fernando Sánchez, de la cuadrilla de Castaño, en el segundo y el cuarto.

La plaza de La Malagueta registró dos tercios de entrada en tarde agradable.

Después de resultar triunfadora absoluta de la Feria de Málaga 2013 en el apartado ganadero, hoy ha regresado a la plaza de toros de La Malagueta la ganadería de Victorino Martín. El pasado año, se imponía en un Desafío Ganadero al hierro de Fuente Ymbro, y este año defiende título en su segunda edición con los míticos Miuras, anunciados para mañana.

La afición malagueña ha acogido con gran expectación este inicio torista del abono, con una terna en la que tras varios años de ausencia regresaba a este coso Manuel Jesús “El Cid”, junto a dos habituales en las corridas duras como son Javier Castaño y Manuel Escribano.

Mucho se esperaba de la ganadería de Victorino Martín, que envió a Málaga una corrida de excelente presentación y con un juego muy variado. Entre todos, destacó un quinto toro lidiado por Javier Castaño, y que logró una oreja tras una gran estocada.

En ese toro, tras lucirse en varas Tito Sandoval y saludar los banderilleros David Adalid y Fernando Sánchez, el diestro salmantino hizo una poderosa faena fundamentada en la mano derecha ante un astado exigente que repitió con emoción y cara baja al engaño que le presentaba el diestro.

Ya en el primero de Castaño se apreció su esfuerzo y el de su cuadrilla por lucir a los toros , aunque este no tuvo tanta emoción como su hermano, y el conjunto de su faena no pudo tener tanta transmisión a los tendidos, sobre todo porque el astado tenía mucha nobleza pero poca emoción.

El primer toro de la tarde, correspondiente a “El Cid”, fue el que menos fuerza mostró de salida, aunque se fue creciendo conforme avanzaba la lidia. El diestro de Salteras no terminó de acoplarse a sus embestidas, y desarrolló una faena con notables altibajos.

También su segundo se dejó, humillando y repitiendo al engaño que le presentaba el matador. Pese a que la faena tardó en alzar el vuelo, finalmente se pudieron disfrutar de excelentes tandas al natural en una labor emborronada con los aceros, al lograr una estocada que hizo guardia y precisar de tres descabellos. No obstante, se le solicitó que diera la vuelta al ruedo.

Completaba el cartel Manuel Escribano, que se estrelló en el tercero de la lidia ordinaria con un animal que se quedó corto en los capotes, no peleó en varas y ayudó poco al matador en banderillas, por lo que pudo demostrar más voluntad que acierto. A la muleta llegó muy parado, por lo que el diestro sólo pudo estar firme entre los pitones, aunque sin excesivo lucimiento.

Tampoco tuvo suerte en el sexto, un toro que le permitió estirarse con el capote y con el que tuvo que arriesgar mucho para poner al público en pie en banderillas, sobre todo en un par al quiebro sentado en el estribo del que apunto estuvo de resultar prendido. Luego, en la muleta, el animal se rajó muy pronto por lo que su matador optó con buen criterio por abreviar.