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Triunfa ‘El Payo’ en la alternativa de ‘Armillita IV’ en Aguascalientes

Triunfa ‘El Payo’ en la alternativa de ‘Armillita IV’ en Aguascalientes

Por Mary Paz González

AGUASCALIENTES.- La tan esperada corrida de toros del XX Festival de Calaveras en el coso Monumental de Aguascalientes tuvo un triunfador absoluto y evidente autoridad, el del queretano Octavio García “El Payo”, quien luego de cortarle una oreja a cada uno de sus astados se hizo merecedor de la aclamada salida en hombros por la Puerta Grande y ratificando así el gran momento por el que atraviesa en su carrera taurina.

El joven torero de dinastía Fermín Espinosa “Armillita IV” dejó ver que en él puede un matador de toros de altos vuelos y aunque le falló la espada en esta tarde de su doctorado, pues de haber acertado se hubiera hecho de tres apéndices, su oficio, su técnica y el arte torero que atesora desde la cuna no mienten y a fe nuestra que en poco tiempo podremos disfrutar de una fresca tauromaquia con tintes de un diestro relevante.

El “lunar de la corrida” le correspondió al juez de plaza Ignacio Rivera Río al pasarle de noche la petición de la ovación a la memoria del matador de toros recientemente fallecido, el alicantino José María Manzanares.

De esta manera, ante una media entrada en el coso Monumental que está cumpliendo 40 años de historia, bajo un clima fresco y ventoso, se lidió un encierro de la dehesa de Montecristo, evidenciando poca fuerza en términos generales y destacando de ellos los ejemplares lidiados en primero y cuarto lugares. Regulares fueron el tercero y el sexto. Los demás resultaron complicados. Y hubo un séptimo ejemplar de regalo, de San Isidro, que duró muy poco.

El joven espada aguascalentense FERMÍN ESPINOSA “ARMILLITA IV”, vestido de blanco y oro, tal y como lo hiciera hace 87 años su abuelo y hace 40 su padre, en el toro de la alternativa, de nombre “Zarco”, marcado con el número 99 y con 491 kilos de la dehesa titular de Montecristo, lanceó bien a la verónica. En varas el astado provocó un aparatoso tumbo de latiguillo al picador José de Jesús Prado. Vino entonces la ceremonia de concesión de trastos y con la muleta, ya investido como matador de toros, luego de brindarle precisamente a su torero progenitor de manera emotiva, realizó un trasteo reposado, con oficio, muy torero, pleno de arte y estupendo trazo por ambos lados a un ejemplar noble, obediente y no muy sobrado de fuerza. A pesar del molesto viento supo sortear el inconveniente y así logró por el lado derecho sus mejores pasajes. Terminó de pinchazo y estocada honda ligeramente trasera y desprendida para ser ovacionado en el tercio.

A su segundo lo lanceó con empeño pero su desarrollo con la muleta fue a base de derramar arte y torerismo por el lado derecho. Más que empeñoso se dejó por el izquierdo pero su lado en esta ocasión fue el diestro y teniendo como fondo musical las notas de la emblemática “Pelea de Gallos”, Fermín de dio a torear de manera estupenda por el pitón bueno, haciendo todo con mando y técnica. Concluyó de pinchazo, estocada hilvanada con travesía y otra más honda para ser ovacionado en el tercio y dejando un más que “grato sabor de boca” y haciendo albergar grandes esperanzas en él.

En tanto, el padrino de la ceremonia de doctorado, el extremeño ALEJANDRO TALAVANTE, en el primer astado de su lote jugó con valor y torerismo los brazos a la verónica, quitando mejor en los medios por chicuelinas de manos bajas. Su quehacer de muleta fue, después del consabido regreso de trastos, a base de un inicio de doblones con atingencia a un ejemplar tardo en sus embestidas, acusando también falta de fuerza y al que el torero le hizo una labor más que encomiable, estando por encima del burel. Acabó de pinchazo, metisaca, otros dos pinchazos y dos golpes de descabello para ser silenciada su trasteo.

En su segundo lanceó con voluntad y mejor estuvo en una serie de chicuelinas, y mejor aún en un quite por tafalleras. Cumplido el tercio de banderillas, el subalterno Aldo Navarro se desmonteró. Su quehacer de muleta, tras estudiarlo, tuvo curso por naturales de amplia dimensión, haciendo el toreo parsimonioso, de gran calidad, en tanto que por derechazos Talavante deletreó cada muletazo, llenos de tersura, lentitud y evidente clase. Acabó de pinchazo y estocada sufriendo una herida en la mano derecha y un achuchón en el muslo derecho sin consecuencias. El toro dobló, lo paró el puntillero y tardó en entregarse para finalmente dar el torero la vuelta al ruedo tras un aviso y al astado ovacionársele en el arrastre.

En el séptimo de regalo, del hierro de San Isidro, que empezó bien y se acabó pronto, lo veroniqueó con buen gusto. Con la muleta empezó por alto para luego dar un cambiado por la espalda y el pase del desprecio, a lo que siguió su toreo atemperado y con clase, además de mucha voluntad debido a que el astado no ofreció mayores garantías. Lo mejor lo hizo por derechazos de mucho mérito y serie de manoletinas para abrochar el trasteo pero falló a la hora buena y todo quedó en aplausos.

El matador queretano OCTAVIO GARCÍA “EL PAYO”, testigo del acontecimiento, en el primer burel que le tocó en suerte, llamado “Alpargato”, veroniqueó con soltura y arte. Con la sarga, a otro ejemplar de evidente debilidad, a base de insistirle y torearlo en su querencia, frente a la puerta de toriles, le arrebató con inteligencia series importantes por el pitón derecho, yendo a más y adornándose con los pases de pecho y un molinete invertido. El “socio” terminó entregándose a la franela mandona de su lidiador y así fue que cuajó la faena hasta por el izquierdo pero su planteamiento derechista fue mejor, recreándose en cada lance muleteril. Firmó su obra de certera estocada para cortarle una merecida oreja

En su segundo, “Bellotero”, se limitó a bregar con oficio por los problemas que le presentó el montecristiano. Buena vara del picador Efrén Acosta López. Su desempeño con la sarga, a un toro nada fácil por su mansedumbre y malas ideas, “El Payo” lo entendió a la perfección y sin hostigarlo lo llevó a la zona de toriles para cuajarle, con mucho valor, un trasteo meritorio y torero basado en el perfil diestro, con temple y mando. Labor de aliño que el público le supo reconocer para finiquitar de estocada trasera y tendida siéndole otorgado un apéndice merecido.

FICHA: Aguascalientes, Aguascalientes. Tradicional Corrida de la XX edición del Festival de Calaveras. Coso Monumental. Entrada: Media en tarde fresca y ventosa. Seis toros de Montecristo, de poca fuerza en general, de los que sobresalieron el primero y cuarto. El badajocense Alejandro Talavante: Silencio, vuelta al ruedo tras un aviso y palmas en el de regalo. Octavio García “El Payo”: Una oreja y una oreja. Fermín Espinosa “Armillita IV”, quien tomó la alternativa con “Zarco”, número 99 y con 491 kilos: Al tercio y al tercio. El subalterno Aldo Navarro se desmonteró durante la lidia del cuarto astado. A la autoridad se le pasó penosamente solicitar la ovación a la memoria del matador de toros recientemente fallecido, el alicantino José María Manzanares.