JL ANGELINO visita al gran TOMATERO, toro INDULTADO (*FOTOS*)

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El diestro José Luis Angelino llegó a la hacienda «La Escondida» propiedad de la familia Ortega para visitar en los corrales a «Tomatero» toro numero 35 de Marco Garfias con el que protagonizara una gran tarde el pasado 13 de septiembre en la bella población de Terrenate, Tlaxcala.

Esa tarde la bravura del astado se encontró con la plena madurez torera del joven diestro y se escribió uno de los pasajes más bellos de esta fiesta con el indulto del garfeño y la salida a hombros de Angelino.

El indulto es el premio máximo a la bravura y con este se continúa el ciclo de la vida del toro pues regresará a su ganadería para padrear las nuevas camadas que defenderán los colores de la divisa.

El caso de «Tomatero» es aleccionador en cuanto a la relación del hombre con estos maravillosos animales, Othón Ortega Salinas «Peque» transportista, picador y médico veterinario se encargó de trasladarlo de la ganadería en San Luis a La Escondida en Apizaco para que se aclimatara. Bravo por naturaleza peleó con sus hermanos y recibió dos cornadas por lo que «Peque», en su carácter de veterinario se encargó de curarle y vigilarlo el tiempo necesario para que se recuperara por completo.

El toro llegó a Terrenate y le tocó en suerte a José Luis Angelino, siendo picado por el mismo Othón Salinas, su comportamiento le valió el premio del indulto y al regresar a La Escondida es el mismo «Peque» quien se encarga de su cura y recuperación, también será su trabajo regresarlo a la ganadería. Pocas personas pueden presumir de haber tenido un vinculo tan especial con un toro bravo.

Esta relación también es evidente cuando un diestro visita en los corrales al toro que le ayudó a escribir una tarde gloriosa, lo que sucede casi siempre y en esta ocasión es que José Luis Angelino siguió con interés las labores de curación y no resistió acercarse a «Tomatero» y palmear el morrillo de tan bravo y noble ejemplar; esta es la verdadera razón de la fiesta y no se trata del aspecto cruento, se trata de la fascinación por un bravo animal que reinará en su potrero dando vida a una nueva generación de magníficos ejemplares que son admirados por esta sin igual condición de bravura.