*FOTOS DE ANGEL SAINOS
La novillada de la Plaza México llegó a resultar tan accidentada, que en un momento del festejo, los tres toreros del cartel estaban siendo atendidos en la enfermería.
En este marco, el triunfador fue el jalisciense Román Martínez, quien demostró ansias de novillero. Por momento embarullado por la emoción, no quiso dejar nada en el tintero y tras tirarse a matar con decisión dejó una estocada fulminante pero también sufrió una cornada, no grave, en el muslo derecho. El parte médico preliminar habla de un percance de dos trayectorias.
Héctor de Avila, en su difícil primero, silencio. En el segundo toreó bien pero no conectó con los tendidos. Escuchó un aviso.
En el que lidió por Román echó toda la carne al asador. Al torear por el lado izquierdo fue cogido de fea manera. Voló por los aires y al caer sonó seco, como si se rompiera un trozo de madera. Inconsciente y convulsionado fue trasladado a la enfermería atinadamente por el grupo de monosabios entrenados por el maestro Vázquez Bayod. De forma preliminar se habla de una fractura de clavícula y una lesión en la zona de la oreja, no grave.
El español Pablo Mora, silencio y un aviso. Su segundo lo cogió y fue llevado a la enfermería. En ese tiempo, sin novilleros en el ruedo, el astado se resabió. Cuando salió Mora, con un duro golpe pero sin cornada, cumplió con decoro.
El encierro de Medina Ibarra, muy bien presentado, fue bravo en general. Al término del festejo el ganadero dio la vuelta al ruedo.
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