El matador de toros Diego Silveti está ilusionado de volver este domingo a la Plaza México, donde pondrá en marcha la segunda parte de la Temporada Grande, en un cartelazo de lujo en el que alternará con el español Miguel Angel Perera y el aquicalidense Juan Pablo Sánchez para lidiar toros de Montecristo, ganadería propiedad de Germán Mercado Lamm.
Artista nato, el diestro guanajuatense se dio tiempo en la CDMX para deleitarse con la obra de otro artista, el maestro aguascalentense José Salazar Ruiz Esparza (1926-2006).
Ahí, entre cuadros y caballetes, el menor de la dinastía mexicana reconoce que vive intensamente la fiesta brava.
Platicar con él es como hacer un viaje al pasado, porque bebió de primera mano de las tauromaquias de su abuelo don Juan Silveti Reynoso; de su padre, el siempre recordado ‘Rey’ David y de su tío, el valiente Alejandro Silveti, quienes a su vez se inocularon del ‘virus del mal de montera’ por el inconmensurable Juan Silveti Mañón ‘El Tigre’. Cuántas tauromaquias tan distintas y al mismo tiempo tan emocionantes.
Pero apunta Diego que ‘al final del día, al toro no le importa si te apellidas Silveti o González, el toro te embiste por igual sin importar dinastías o clases sociales. Esa es la magia del toreo y la gran realidad de la fiesta brava’.
Reconoce que las 24 horas del día piensa y vive en torero. ‘Quizá para muchas personas de mi entorno puede resultar molesto que todo el día para mí gira en torno a la fiesta brava, pero soy torero y me gusta serlo. Es un gran orgullo serlo’, señala Silveti, quien ahora mismo vive una nueva etapa en su carrera.
Apoderado por su tío, el diestro en retiro Alejandro Silveti, el menor de la destacada dinastía confiesa que ‘ha sido un cambio importante y un nuevo reto en mi vida. He crecido mucho, he podido reafirmarme como torero e incluso he podido trascender muchos tabús’.
‘Como torero ahora mismo me encuentro en esa etapa en la que te recreas mucho en cada muletazo. Antes me obsesionaba con triunfar cada tarde, por cortar orejas. Hoy paladeo más cada momento, cada trazo. Estoy en busca de la faena perfecta, el sueño de todos los toreros’, asegura el diestro, quien llama la atención de las personas que le reconocen, al tiempo que se escucha un murmullo que dice ‘es torero’ y más miradas se posan en él.
Diego habla sobre la vocación que siente y que le lleva a buscar superarse y mejorar tarde a tarde. ‘Uno no puede negarse a sí mismo. Cuando tienes vocación, en este caso como la mía, que es la de torero, hay algo que te mueve por dentro y que te hace entregarte, querer transmitir todo lo que sientes y hacerlo, además, delante de un toro bravo’.
Confiesa el valiente diestro, que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera y está listo para afrontar la segunda parte de la campaña en la México con la seguridad de que será la de su consolidación.
Señala que su más firme objetivo este domingo en la plaza más grande del mundo es ratificar el gran triunfo que logró ahí el pasado 10 de diciembre. ‘Fue un triunfo importante. Ahora hay que ratificarlo y lograr la consolidación. Una tarde de triunfo repercute de manera positiva para el torero. Lo que quiero es reafirmarlo, asegundarlo, demostrar que ese triunfo no es obra de la casualidad. Quiero expresar el toreo que estoy sintiendo y demostrar que estoy atravesando por un momento dulce’.
Y vaya que sus palabras están acompañadas de hechos, pues hace apenas unos días, en la Feria de Moroleón, logró un clamoroso triunfo que le redituó en las orejas y el rabo simbólicos tras el indulto del toro ‘Gambusino’ de Pepe Garfias.
Este domingo en la Plaza México de algo pueden estar seguros los ‘istas’ de este torero y es que saldrá al ruedo del coso de Insurgentes a dejar alma, vida y corazón. No podría ser de otra manera… Es un Silveti.
El festejo en el coso de Insurgentes dará inicio a las 16:30 horas.












