‘Sí, hay rivalidad’: SERGIO FLORES

Recién desempacado de Europa, donde estuvo tres meses, el torero de Apizaco califica como ‘positiva’ su estadía de aquel lado del océano, donde sumó cuatro actuaciones con un importante balance artístico.

Además, aunque no se hizo dio a conocer mediáticamente, el enrazado tlaxcalteca, tuvo la oportunidad de lidiar y matar a puerta cerrada ocho toros, cinco de Baltazar Ibán y el resto, de El Parralejo.

‘Al final del día es un balance positivo, aunque me hubiera gustado torear más festejos. Ojalá salgan pronto más fechas por allá. De momento, la única que tengo es en septiembre en Bayona, Francia’, dice Sergio, quien aquí en México seguramente será base del elenco de las ferias más prestigiadas de nuestro país, que agrega ‘tenía algunos años de no ir a Madrid, afortunadamente las cosas se dieron bien y fui. Ojalá el próximo año vuelva a San Isidro y si es en mejores condiciones en cuanto al ganado sería genial’.

Sobre el festejo que toreó en la serranía madrileña de las Rozas de Puerto Real, ubicado en la ‘geografía taurina’ dentro del ‘Valle del Terror’, donde alternó con Joselito Adame, apuntó que: ‘Está a un costado de Cenicientos, que es, digamos la capital del Valle del Terror. Salí a hombros. Fue una gran tarde. Hubo toros muy grandes y algunos muy violentos. Nos tocaron uno de esos a cada uno de nosotros, me refiero a José y a mí’.

Reconoce que con el de Aguascalientes tiene gran rivalidad: ‘No sólo con él. Tienes la rivalidad natural con todos los que están arriba, porque quieres estar siempre en lo más alto. Es algo saludable para la fiesta brava’.

Seguramente, en la segunda parte de la temporada mexicana, una vez concluida la actividad mundialista, el tlaxcalteca y el aguascalentense se ‘disputarán’ el vacante trono del torero de nuestro país. Y si no, al tiempo.

Mientras comienza la segunda parte de la temporada en suelo azteca, Flores estará realizando labores de campo en las dehesas de Caparica y García Méndez.

‘Regreso a Caparica, la ganadería de mi apoderado Roberto Viezcas, donde he vivido los más recientes cuatro años de mi vida. La próxima semana tentaremos ahí. También haremos lo propio en la dehesa de García Méndez. El hecho de vivir en una ganadería te beneficia mucho mental y físicamente, porque estás en paz contigo mismo, entregado en cuerpo y alma a tu profesión que es tan difícil, porque es real que en cualquier momento puedes perder la vida. Entonces en el campo, no sólo te fortaleces físicamente, sino también espiritualmente’.

Flores, quien lleva en la geografía de su cuerpo la huella de varias cornadas, habló con gran sinceridad: ‘Me espanté no por el hecho del percance, sino porque debido a que en uno de los brazos, el izquierdo, perdí mucho músculo y me cansaba mucho. Me daba miedo no estar al ciento por ciento. Afortunadamente todo ha ido evolucionando bien’.

‘Cuando me volví a poner delante de las vacas, en Caparica, vives un proceso interno muy fuerte. Afortunadamente, salí avante. Soy afortunado porque en las buenas y en las malas siempre he contado con mi familia, mis papás y mis hermanas. Yo creo mucho que a las personas que viven en familia les va bien en la vida’, asegura el torero. Y a juzgar por los triunfos que ha logrado a lo largo de la campaña, incluida la corrida de diciembre pasado con José Tomás,  tiene razón.