HIDALGO GARCÍA NO SE CANSA DE IR A CONTRACORRIENTE 

Hidalgo García es un novillero hidalguense con historia suigéneris, que a pesar de las dificultades y sinsabores de la profesión, no ha flaqueado en su objetivo de ser torero.

Hijo del novillero hidalguense René García, HIdalgo debutó como niño torero el 12 de diciembre de 1999, en El Llano, cerca de la taurina Tula, siendo su primer maestro el Matador David Liceaga, con quien aprendió los secretos del toreo, sin embargo, su formación se retrasó al haber sido obligado por sus padres a estudiar una carrera universitaria al más puro estilo de Diego Silveti, teniendo que enrolarse en la Universidad del Valle de México campus Puebla, en la carrera de Diseño Industrial lo que no impidió seguir con su preparación taurina de la mano del Matador Juan Clemente con quien vio varias vacas en pueblos para preparar el debut, que hubiese sido en la Plaza El Relicario de Puebla, gracias al apoyo del finado ganadero y empresario Don Juan Huerta, sin embargo la caída de su techumbre en agosto de 2012 se lo impidió.

Hidalgo no claudicó hasta aparecer en un festival meses más tarde en Apizaco, gracias al apoyo que recibió de los Matadores Ernesto Belmont, Maripaz Vega, Luis Ignacio y el hoy novillero en retiro Jaime Ruíz, con quien compartió ese día cartel, para al año siguiente en una novillada en su natal Tula lo hiciera por fin de luces y con picadores, aunque literalmente su actuación fue en penumbras porque no sirvió la luz artificial del coso.

Mucho le costó a partir de ahí ver pitones a García, fue hasta 2015 que en un quite a un novillo de Gonzalo Caballero en Cinco Villas, le permitió partir plaza en el serial de novilladas de preferia en la San Marcos de Aguascalientes, donde un novillo muy complicado de Cerro Viejo le impidió mostrar su calidad y devolvió al dique seco dos años más, hasta que toreando una vaca complicadísima en Tetla, Tlaxcala gracias la técnica aprendida de sus maestros David Liceaga, Ernesto Belmont, Juan Clemente y José Rubén Arroyo, actitud a raudales ante la adversidad, su auténtico sello, le llenó el empresario Víctor Ortega que lo colocó en una novillada en La Perla Veracruz donde resultó el triunfador.

Parecía que tal triunfo sería el parte aguas de la carrera de García, quien meses después volvió a triunfar ante un diluvio en Tlaxcoapan Hidalgo y ganó su incursión en una novillada en Apan que lamentablemente se suspendió por el terremoto de 2017, dejándolo un año más parado, hasta que las Calas de la Plaza México le volvieron a inyectar un envión anímico positivo quedando hasta ahora pendiente la oportunidad ahí ganada a ley. Sus únicos premios por no claudicar y seguir con la afición intacta han sido salir en dos años seguidos como sobresaliente en la Plaza de Toros Arroyo donde gracias a quites valerosos y esbozos de toreo bueno le permitieron colocarse ahí hasta en cuatro tardes.

A pesar de que las cosas no le han rodado y torear con la frecuencia que quisiera Hidalgo, no cesa en su preparación y tanto física, mental y emocional; gracias a ganaderos como Don Pepe Huerta, Julián Hamdan, Juan Pablo Corona, Sergio Hernández, Ignacio García, Carlos González, Julio Uribe, Mariano Muñoz, Marco González, ha podido seguir viéndole la cara al toro, lo que alterna con el ejercicio de profesión como especialista en diseño, imagen, publicidad y comunicación taurina, lo que incluso le llevó a ganar el tercer lugar en el concurso de cartel de la Feria de Valencia de 2012.

Han sido años de remar contra corriente, de mantener por todos los medios la ilusión intacta, de falta de suerte, de torear poco, de ardua preparación, pero sobre todo de falta de oportunidades, sin embargo, lejos de renegar de la profesión, Hidalgo se refleja en el espejo de  toreros como El Pana, Emilio de Justo, Paco Ureña o Juan Ortega, que tuvieron que tragar años y paciencia para acceder a una oportunidad en el Encuentro Mundial de Novilleros que se encuentra en curso, y que su carrera por fin tome el rumbo para el que tanto ha luchado.