Por Luis Miguel Martínez/ Foto Ángel Sainos
TLAXCALA.- Gran cerrojazo de feria en la Plaza Jorge Ranchero Aguilar, que registró muy buena entrada en el marco de la nueva normalidad.
Se lidió una bonita corrida de Atlanga, que per se valió el boleto. Seis castaños preciosos, bajos, bien hechos y rematados, de la ganadería de Atlanga, propiedad de Emilio Rodríguez. Cuarto y quinto, de gran calidad y recorrido. El sexto mereció arrastre lento.
Con su primero, el mexiquense Ernesto Javier ‘Calita’, silencio. Lo mejor llegó con su segundo al que toreó por nota. Faena completa y sentida ante un toro de gran clase. Desafortunadamente, las orejas que pudo haber cortado las malogró tras errar con la toledana. Al tercio, tras aviso.
REPOSADA FAENA
En su primero, Diego Silveti escuchó dos avisos. Con su segundo, ‘remontó la cuesta’ y demostró la garra que atesora. Cuajó una faena reposada y de gran naturalidad por el lado zurdo. Antes, el guanajuatense ya había bordado el toreo por el lado diestro. Paulatinamente el burel buscó el cobijo de las tablas y de ahí lo fue a sacar Diego, quien pegó dos tandas muy lentas, en cámara lenta, con el cuerpo relajado y el corazón al rojo vivo que hicieron gritar de emoción muy fuerte a los aficionados.
Rubricó su labor con bernardinas ceñidas y temerarias, así como con un soberbio estoconazo hasta los gavilanes. El premio, las dos orejas.
José Nava, silencio a su primero. En el que cerró plaza se jugó la vida con mucho corazón. La falta de oficio, por lo poco que torea, pero lo suplió con afición y valor. Cortó dos orejas y al término de la función compartió la salida a hombros con Diego Silveti.



