Fotos Ángel Sainos
La Plaza México presentó una sui géneris función que capturó la atención de los aficionados y es que mezcló un espectáculo ecuestre con la corrida de rejoneadores.
El coso registró buena entrada. Se lidiaron toros de La Estancia, bien presentados y buenos en general. Si no se cortaron orejas fue porque los bureles tardaron en doblar.
Actuaron los Forcados Amadores de México, que aglutina a un importe número de forcados de diversas latitudes del país. Hicieron pegas en los seis toros. De estas, la más emocionante de la tarde fue la que ejecutó el mazatleco René Tirado, quien demostró por qué es el cabo de esta nueva unión entre forcados.
Tirado, de baja estatura, tiene un valor temerario y le sale al toro sin importar catadura. Podría decirse que hoy día es la figura de los forcados en nuestro país. Se llevó una de las ovaciones más fuertes de la tarde, cuando dio una clamorosa vuelta al ruedo en la que tuvo que hacer un gran esfuerzo para contener las lágrimas.
EL FESTEJO
La primera parte del espectáculo ecuestre comenzó antes de la corrida. La coordinación de los participantes es asombrosa. Cerró la jornada, tras la parte taurina, la segunda parte de este show que vale la pena ver.
Jorge Hernández Gárate, vuelta y al tercio; Emiliano Gamero, vuelta al ruedo en cada astado; Fauro Aloi, vuelta y palmas.




