‘¿Gustan venir después?’, dijeron en hospital donde querían ingresar a Noyola herido

*En la foto,Rodolfo Flores y Adrián Meléndez, el día de la cornada

‘Podrá parecer increíble, pero en la mayoría de los festejos taurinos los organizadores están más preocupados por contar con la presencia de carniceros y las personas de los esquilmos, que por el personal de servicios médicos. Incluso los toreros, no todos, pero sí bastantes, además de que tampoco se fijan en eso, hay quienes te ven y se persignan’, comenta el paramédico taurino Adrián Meléndez, quien desde hace 23 años forma parte de la Asociación Nacional e Internacional de Cirugía Taurina, Capítulo Monterrey.

Es el capítulo regio el encargado de proveer atención médica especializada en todas las plazas de toros del estado de Nuevo León. El hombre fuerte en el capítulo regio es el doctor Juan Gutiérrez Gamboa.

Durante sus años mozos, Meléndez Jacques probó fortuna como novillero, pero posteriormente se decantó no por arriesgar la vida, sino por salvar la vida de los demás.

Después de la cornada que sufrió en Cadereyta el varilarguero Eduardo Noyola ‘El Morucho’, durante la lidia del primer astado de la Novillada de la Revolución, se comentó que en el escenario norteño no había enfermería, ni servicio médico. Es por eso que aprovecha las páginas de Ovaciones para aclarar que aquel día: ‘Sí hubo servicio médico, lo que no había era enfermería. Es decir, el cuarto que hace las funciones de enfermería ahí está, pero pelón. Tiene una camilla vieja, un dispensario vacio y un foco, nada más’.

 

LOS JACALES, NO

Reconoce Adrián, quien labora en el Hospital Regional Militar de Monterrey, que en todo el estado siempre hay servicio médico avalado por la Asociación Nacional e Internacional de Cirugía Taurina, cuyo representante nacional en México es el doctor Jorge Uribe, Jefe de los Servicios Médicos de la Asociación de Matadores y de la Unión de Picadores y Banderilleros. Pero aclara: ‘Con la única excepción es la plaza de Los Jacales, que maneja Raúl Rocha, quien jamás ha contratado los servicios médicos. De ahí en fuera todas las plazas están cubiertas’.

A pesar de que durante la novillada revolucionaria que organizó la empresa del diestro Enrique Garza no había enfermería, el cuerpo médico regio  no eludió el compromiso, aunque en caso de una desgracia podría haber problema legal: ‘Son riesgos, pero no podemos dejar a los toreros. Lo más importante para nosotros es salvar una vida, es lo más valioso’.

Reconoce que afortunadamente no fue una cornada grave, porque de haberlo sido quizá la historia hubiera sido distinta. Asegura que si el percance que sufrió en la México el banderillero Mauricio Martínez Kingston hubiera sido en Cadereyta con la enfermería en las condiciones de aquella novillada, el gran rehiletero no la habría librado.

 

MARCA LA PAUTA

Sin embargo, no todo es negativo en cuanto a la infraestructura médica en la plaza de Cadereyta, porque tras esa novillada hizo acto de presencia otra empresa, la de Feria Toro, encabezada por el empresario y ganadero José Luis Alatorre. ‘Fue mucho el contraste. Ese día fue una corrida de toros y los organizadores acondicionaron la enfermería para poder atender una urgencia médica, pero además contrataron los servicios de una unidad de terapia intensiva móvil. Muy diferente. Ojalá todas las empresas le dieran seriedad a este tema’.

 

EL RECORRIDO

Sobre el calvario que sufrió el varilarguero potosino, tras ser calado en una de las corvas, Meléndez Jacques, quien le acompañó en el traslado por varios sanatorios, apunta: ‘En el cuarto-enfermería se le puso un torniquete. Había mucha tensión entre sus compañeros y era normal. Querían que ahí le exploráramos la trayectoria, pero eran tan insalubres las condiciones que habría sido peor. Todo el material que se usó aquel día lo pagamos de nuestra bolsa. Se le puso un torniquete CAT de los que se usan en el ejército’.

‘De ahí, en una ambulancia viejita y con dos voluntarios de protección civil, lo transportamos a un hospital privado que estaba a cuatro cuadras, pero no había un cirujano responsable. Nos dijo el médico que nos recibió ‘¿gustan venir después?’. De ahí tomamos camino a la Clínica 14 del Seguro Social, donde se le estabilizó, porque iba descompensado’.

‘De Cadereyta lo trasladaron a la Clínica 21 de Trauma y Ortopedia de Monterrey, donde no sé qué proceso le hicieron, porque yo me regresé a la plaza debido a que apenas era el primer toro y se quedó solo el doctor Rodolfo Flores, por lo que tenía que estar de vuelta’.

 

CAPACITACIÓN

El paramédico habla con gran pasión de la tauromaquia y la atención médica de primera instancia. Considera, y con mucha razón, que los toreros deberían tomar más en serio el tema de la atención médica en las plazas. ‘Y pensar en llevar a un médico a las tientas, ahí también se corre peligro. Creo que también sería muy bueno que todos los participantes en un festejo taurino, sin importar su papel, tomaran un curso de primeros auxilios, porque eso podría salvar una vida’.