“…Para ser grande, hay que estar con la gente y no por encima de ella…”
Montesquieu
Varias lecturas para hilvanar
Luis Miguel Martínez
Amigos, la corrida de Apizaco del pasado sábado 5 de marzo tiene varias lecturas en general que valdría la pena ir hilvanando con calma para tratar de comprender todo ese torbellino de pasión que se vivió como muchos años antes no se veía en una plaza de toros. En principio la fiesta no es propiedad de quien pueda tener un conocimiento técnico o académico y menos de quien puede creerse dueño de una verdad absoluta. La actividad taurina sigue siendo un hecho democrático por excelencia y el público en general mostró que quiere toros en Apizaco y en México en general. Pero, no al estilo de las endemias ni las academias, sino de acuerdo al lugar donde se realice el espectáculo con sus rituales, fiestas populares y distintas clases sociales.
Todavía no empezaba el festejo y el primer triunfo ya se había registrado en la monumental de Apizaco, una entrada de lleno absoluto en el que triunfaba la fiesta taurina en general. ¿Qué motivó al público para ir a la plaza? La plaza de toros tiene a un matador al frente, Guillermo Veloz El Pausado quien logró todo un desplegado logístico y operativo que en la preventa ya auguraba una gran entrada pero además un efectivo control de seguridad y calidad del espectáculo.
Después hay que reconocer que a raíz de dos años de pandemia mundial y de festejos en distintas zonas del país, la afición ya quería algo para su localidad. Un cartel donde se anuncian toreros mexicanos dispuestos a no dejarse ganar las palmas, Tlaxcala contra Aguascalientes. Y el público mostró ese sentido de identidad hacia los suyos, pero también respetando y reconociendo lo que hacían los de allá. Había una lucha por ser mejores, pero respeto y cordialidad absoluta entre todos. Fue un festejo ejemplar de civilidad y ambiente familiar.
Y vino un momento significativo, Joselito Adame brindó al presidente municipal de Apizaco, el joven Pablo Badillo Sánchez quien no estaba en el callejón sino allá arriba, con la gente, en las gradas. En medio del público, sonora ovación le pegaron. Y esas acciones son las que también ganan el corazón de los aficionados. Una autoridad con su gente. Como diría Montesquieu “para ser grande, hay que estar con la gente y no por encima de ella…”
Ahora bien, claro que habrá cosas que ir mejorando, por supuesto que la empresa y equipo logístico hará su evaluación. Pero ya llenaron la plaza y la gente salió contenta ¿A caso no es este un gran acierto?
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