Profundo o superficial
Por Gustavo Mares
Hace algunos días en este mismo espacio, el maestro hidalguense Jorge Gutiérrez, hoy en el retiro, puso ‘el dedo en la llaga’ al asegurar que la fiesta brava de nuestro país ‘se había relajado’. Al mismo tiempo señaló que uno de los más grandes problemas que hoy vive la tauromaquia mexicana se debe a que los papás no han sabido inculcar a sus hijos el amor por la fiesta brava.
Las palabras del Coloso de Tula, una de las más grandes figuras que ha dado nuestro país, son contundentes. Con gran pasión señaló el importante papel que juegan los aficionados de la vieja guardia con las nuevas generaciones.
‘Los papás hemos sido culpables en gran parte, porque no hemos sabido inculcarles a nuestros hijos el amor por la fiesta brava. No les hemos explicado el gran sentido cultural que tiene la tauromaquia’, dijo el ‘Coloso de Tula’, cuyas palabras vienen a colación, después de que la tauromaquia fue aprobada como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Nuevo León.
Según la Unesco, el patrimonio cultural inmaterial o ‘patrimonio vivo’ se refiere a las prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidos por las comunidades de generación en generación, justo como acontece con la tauromaquia.
El patrimonio inmaterial proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y de continuidad: favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos.
La expresión ‘se ha relajado’ se presta para la reflexión, porque puede ser tan profunda o superficial, según la consciencia de cada profesional de la tauromaquia. En algunos escenarios, tras el regreso por la pandemia, la ausencia del ‘toro-toro’ ha sido evidente, no se diga de aquellos astados que llegan sin diamantes a la plaza.
En el tema de los matadores de toros, también. Aunque la actividad taurina en nuestro país ha ido en aumento tras los difíciles años de la crisis sanitaria, los puestos que hay no son suficientes para que todos los ‘coletudos’ puedan hacer el paseíllo.
Aún así, hay toreros a los que programan pero salen con una apatía contagiosa o peor aún, con una inseguridad visible, y como suele suceder después del ‘petardo’ se llenan de excusas.
La fiesta brava es hermosa, pero es muy dura. Por eso es que los matadores de toros son vistos por la afición como ‘héroes mitológicos’.
A muchos diestros se les olvida que el toreo es de gestas y se conforman con sólo correr la mano por uno u otro lado, pero hasta ahí. Una gesta va más allá de eso. Es un hecho o conjunto de hechos dignos de ser recordados, especialmente los que destacan por su heroicidad o trascendencia.
En la época dorada de Jorge Gutiérrez, junto con sus alternantes, era habitual que cada tarde en que vestían de luces, sin importar el escenario, se vivieran momentos de gran tensión sabedores de que se jugaban no sólo la vida, sino también el prestigio, y para los toreros de raza, para las auténticas figuras, la responsabilidad lo es todo.
Abril es un mes que llegará cargado de gran actividad taurina en diversos frentes de nuestro país. Habrá que esperar a que ni empresas ni toreros, mucho menos los ganaderos, se ‘relajen’.
Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Por qué calles pasará la ‘pamplonada’ de la Ciudad de México?



