Columna ASÍ LO VEO YO, POR EL VIEJO GRUÑÓN: “Tauromaquia: Arte o Barbarie”

“Tauromaquia: Arte o Barbarie”

Por El Viejo Gruñón

Bien, volvamos a este espinoso tema de la tauromaquia. Como he mencionado antes, no tengo miedo de decir lo que pienso, y hoy, me enfrento a una tarea particularmente difícil: dar una respuesta a la pregunta de si la tauromaquia es arte o no, bajo la definición de arte.

Primero, vamos a reconocer algo: la tauromaquia es un espectáculo que involucra la lucha y la muerte de un animal. ¿Puede ser arte algo que implica esto? Es una pregunta válida y desafiante. Pero ¿no es el arte a menudo una representación de la vida y la muerte? Las tragedias de Shakespeare, las pinturas de Caravaggio, todos estos expresan la complejidad de la existencia humana, a menudo con un toque de tragedia.

La tauromaquia, desde cierta perspectiva, puede verse como un intento de representar esta complejidad. En la plaza de toros, se despliega un drama donde el toro, un símbolo de fuerza y coraje, se enfrenta al torero, un ser humano valiente pero mortal. Aquí, en esta arena, se juega con la vida y la muerte, como en muchas otras formas de arte. Hay un elemento de destreza y belleza en la forma en que los toreros se enfrentan a estos imponentes animales. Es una expresión única de la cultura mexicana y de otros lugares donde se practica. Desde los trajes de luces de los toreros hasta la música de las bandas que acompañan las corridas, todo en este espectáculo es una manifestación de la rica herencia cultural. Pero, ¿puede el arte realmente coexistir con la sangre y el sufrimiento? ¿O la tauromaquia es simplemente una danza macabra con la muerte, disfrazada de tradición?

Aquí llegamos a un punto crítico: ¿es la tauromaquia una expresión artística en sí misma o simplemente una perversión de lo que consideramos arte? ¿Es una forma de arte que celebra la valentía humana y la bravura de los toros, o es una muestra grotesca de crueldad disfrazada de espectáculo?

Si bien la tauromaquia puede compartir elementos con otras formas de arte que exploran la vida y la muerte, no puedo ignorar el sufrimiento del toro. No puedo pasar por alto la controversia y la división que esta práctica genera. Entonces, bajo la definición de arte que abarca la vida y la muerte, la tauromaquia podría ser considerada arte. Pero bajo la luz de la moralidad y el sufrimiento, es un arte problemático, en el mejor de los casos.

¿En qué punto la tradición se convierte en barbarie? ¿Podemos separar la destreza técnica de la crueldad inherente a la tauromaquia? ¿Es posible ser neutral en un debate donde el sufrimiento de un ser vivo está en juego? El arte es una expresión que debe inspirar, elevar y enriquecer nuestras almas.

Mientras sopesamos estas cuestiones difíciles, recordemos siempre cuestionar lo que consideramos «arte» y estar dispuestos a desafiar nuestras creencias, incluso si eso significa enfrentar una amarga verdad. Y así, con esta controversia en mente, los dejo con la reflexión de que el arte, en su esencia, es una búsqueda interminable de significado y expresión en todas sus formas, incluso las más discordantes. Hasta la próxima, mis amigos, que sus pensamientos sigan siendo agudos y sus debates, vigorosos.