En manos de la SCJN
Por Gustavo Mares
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tomará cartas en el caso del amparo que mantiene cerrada las puertas de la Plaza México para la actividad taurina. Llegado el momento, la resolución que tome este órgano colegiado definirá el rumbo de esta manifestación cultural con profundo arraigo en la Ciudad de México.
Será la Suprema Corte de Justicia de la Nación la que ponga punto final y confirme o rechace, en los próximos meses, la prohibición para celebrar corridas de toros en la Plaza México impuesta desde mayo de 2022 por un juez.
La segunda sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación atrajo el amparo presentado por la empresa que maneja la Plaza México, contra el fallo de un juez, que determinó suspender de manera definitiva las corridas de toros en la capital del país.
Nuestra compañera, Patricia Ramírez, dio a conocer que por tres votos contra uno, los ministros de esta sala dieron entrada a la solicitud de la empresa Diversiones y Espectáculos ETM contra la resolución del juez primero de distrito en materia administrativa, Jonathan Bass Herrera, en la que ordenó la suspensión provisional de las corridas y espectáculos taurinos, mientras se resuelve el asunto de fondo.
El amparo en contra de las corridas en la Ciudad de México fue promovido por la asociación civil Justicia Justa, en el que argumentó violaciones a derechos humanos.
El acuerdo fue avalado en sesión privada con los votos a favor de los ministros Luis María Aguilar, Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz, mientras que el ministro Javier Laynez votó en contra.
‘Las ministras y los ministros integrantes de esta segunda sala, determinaron en forma colegiada y contra el voto del ministro Javier Laynez Potisek y la ausencia del ministro Alberto Pérez Dayán, que el amparo en revisión 248/2023, tiene méritos de interés y trascendencia para que este alto tribunal lo conozca’, señala el auto de admisión.
Así las cosas, no hay más. La Suprema Corte de Justicia de la Nación tomará cartas en el asunto. Se espera que los colegiados dejen de lado gustos y aficiones personales para ceñirse exclusivamente en las leyes.
La tradición taurina en nuestro país tiene más de quinientos años. Hogaño, mentes obtusas gritan a los cuatro vientos que la tauromaquia es un espectáculo ‘violento’ que daña a las nuevas generaciones. Voces airadas que no tienen sustento científico.
Sin embargo, está claro que a diferencia de los profesionales en materia taurina, los ‘antis’ son gritones y hacen mucho escándalo, aunque sus dichos se sustenten en mentiras fáciles de exhibir.
Por ejemplo, aseguran que al toro bravo ‘se le enseña a embestir’ en las ganaderías. Pero desconocen la genética de este tipo de bovino. Su naturaleza es embestir y si en las fincas hay tentaderos es porque ahí se prueba su bravura. Pero no se les enseña a acometer, porque por eso se le conoce como ‘toro bravo’. Ese concepto es tan aberrante como afirmar que en los acuarios se les enseña a nadar a los peces.
Toreros, galleros, charros y defensores de las tradiciones de México presentaron en el Congreso de la Ciudad de México el pasado 18 de abril la iniciativa ciudadana ‘En defensa de la cultura y nuestras tradiciones’, que busca que no terminen con las corridas de toros. Dicha iniciativa recaudó más de 30 mil firmas.
De acuerdo con Pepe Saborit, director de la Tauromaquia Mexicana, la fiesta brava en México genera 80 mil empleos directos, 140 mil indirectos, 800 millones de impuestos y cerca de 7 mil millones de pesos año con año, por lo que todo eso se perdería si se prohibieran las corridas de toros.
Es momento de que las autoridades demuestren, simple y llanamente, el conocimiento de la ley, sin apasionamientos ni gustos personales.
Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Es tan difícil hacer lo que a cada quien le compete?



