Tras las fiestas, el examen
Gustavo Mares
Hacía mucho tiempo que la Plaza México, la más grande del mundo, no se llenaba ‘hasta la bandera’, lo que ocurrió el pasado domingo en el festejo de reapertura, después de que el monumental escenario permaneció cerrado a la actividad taurina durante 621 días.
Desde temprano, el ambiente alrededor de la plaza era espectacular. Restauranteros y vendedores aprovecharon el momento para generar recursos económicos.
Al mismo tiempo hizo acto de presencia un grupo de antitaurinos que agredió a propios y extraños. Sin importarles que fueran personas de la tercera edad o niños, estos nefastos personajes los atacaron físicamente sin que la policía tuviera intenciones reales de contenerlos.
Suelen decir los ‘antis’ que los aficionados taurinos son violentos, pero el domingo quedó demostrado que sus discursos son solamente palabras que se lleva el viento.
Pero ni ese grupúsculo, que no superó las cien personas, pudo opacar la magna celebración en la que se dieron cita más de cuarenta mil almas.
Desafortunadamente, los antitaurinos fueron más bravos que los toros de Fernando de la Mora, que ahora se anuncian pomposamente como ‘Tequisquiapan’. El ganado podría resumirse con unas cuantas palabras: muchos kilogramos y poca bravura. Podría decirse que ‘aunque los fernandos se vistan de Tequisquiapan, fernandos se quedan’.
En este marco, los diestros mexicanos Joselito Adame y Diego Silveti fueron los mejor librados. El matador de toros de la importante dinastía guanajuatense fue el que firmó los mejores pasajes.
El que dejó mucho qué desear fue el andino Andrés Roca Rey, quien ostenta el título de figura del toreo en el viejo continente, pero en nuestro país no ha logrado alcanzar grandes alturas. Peor tantito, el segundo de su lote se le fue vivo después de que el juez en turno le mandara los tres avisos. Hay voces que reclaman al peruano que solamente ‘viene a cobrar’.
El tema de la imponente entrada dominical acaparó las portadas de los medios de comunicación y es que hacía mucho tiempo que no se agotaba el boletaje.
Como ‘no hay mal, que por bien no venga’, la reapertura de la México quedó en un inmejorable lugar en el calendario taurino, porque hay varias fechas claves, que ‘per se’ registran muy buenas entradas. Una de estas, la inaugural; otra, quizá más importante aún, la que corresponde al Festejo de Aniversario. De tal suerte que el primer festejo en esta nueva etapa fue con el que se puso en marcha la campaña, y los siguientes dos carteles corresponden a la celebración por los 78 años de la inauguración del coso de la colonia Nochebuena.
Solo haría falta que después de los festejos de aniversario se llevara a cabo la Corrida Guadalupana para que la empresa tuviera las tres fechas taurinas más emblemáticas de nuestro país juntas de un tirón.
Pero no será así y una vez que se hayan llevado a cabo los festejos del próximo fin de semana comenzará la verdadera prueba para los profesionales taurinos en torno al estado de salud que priva en la tauromaquia nacional.
El fin de semana, justo como el domingo pasado, todo será ‘miel sobre hojuelas’, pero tras estos festejos dará inicio la evaluación por parte de la afición del trabajo previo que hicieron los profesionales durante el tiempo que se mantuvo cerrada la Plaza México.
Después del 5 de febrero a la campaña en la México aún le quedarán seis festejos de vida y si bien hay combinaciones de atractivo no son carteles ‘comerciales’, por lo que con esos festejos se podrá conocerá el estado real del ‘paciente’.
Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Hará Enrique Ponce campaña de despedida en México el último trimestre del año?



