De repente, durante el sorteo del pasado domingo en la Plaza Vicente Segura de Pachuca, todo el barullo calló de repente, justo cuando el juez en turno, dijo: ‘Toro número 370, San Benito de nombre y procedente de la ganadería de Piedras Negras corresponde… al diestro Luis Gallardo’.
Aunque en ese festejo, organizado por Feria Toro de José Luis Alatorre, los seis astados sorteados procedían de ganaderías etiquetadas como ‘toristas’. Pero los piedranegrinos se cuecen aparte.
‘Papá, te tocó el de Piedras Negras. Es un tío’, le dijo su primogénito a Luis Gallardo a quien le gusta hacer acto de presencia durante el sorteo o apartado como le llaman en España. ‘Son momentos intensos, de muchas emociones encontradas. Jamás en la vida había lidiado un toro de Piedras Negras. Obvio que sientes miedo, el mismo de cada tarde, pero ese instante fue especial. Le dije a mi hijo, ‘sí y vamos a triunfar’. Inmediatamente le cambió la expresión en la mirada’, confiesa el diestro hidalguense, que se alzó como triunfador al cortarle un merecido trofeo al burel criado por Marco Antonio González Villa.
Contrario a lo que el grueso del público pudiera pensar, el toreo no se basa en el corte de orejas, sino en las gestas que realizan los toreros dentro del ruedo. La concesión de apéndices solamente se debe para cuestiones estadísticas y de promoción. Pero lo verdaderamente emocionante es lo que ocurre dentro del ruedo.
Según el diccionario, la palabra gesta significa: ‘Hecho o conjunto de hechos memorables’. En esos sucesos imborrables gravita la magia del toreo.
La faena que estructuró Gallardo ante el serio astado de Piedras Negras emocionó hondamente a la afición, porque ese tipo de ganado no suele ser fácil. Le pide ‘las credenciales’ a los toreros que se ponen delante de ellos.
‘Había que hacerle muy bien las cosas. Desde que me abrí de capa me di cuenta que era bravo, pero había que poderle. No te permitía errores’, comparte el hidalguense, abogado de profesión, ‘pero torero por convicción’.
Apoderado por el diestro en retiro Miguel Ortas ‘Miguelete’, el diestro hidalguense confía que el triunfo del pasado fin de semana sean argumentos suficientes para que la empresa lo programe en la Feria de San Francisco, que se lleva a cabo en la capital hidalguense en octubre.
‘Pero por lo pronto confío que las empresas me abrirán las puertas. Siempre triunfar con uno toro de Piedras Negras y en una plaza de primera categoría como la Vicente Segura pueden repercutir de manera positiva’, comparte Luis Gallardo, quien a la par de sus múltiples ocupaciones se da tiempo para dirigir la Escuela Taurina Hidalguense Jorge Gutiérrez.
Padre de dos hijos, el matador de toros hidalguense tiene una meta que espera cumplir: ‘Quiero confirmar la alternativa en la Plaza México’.
‘Esa es mi más grande ilusión. Me preparo muy fuerte todos los días y la prueba está en que logré triunfar con San Benito de Piedras Negras. Confío que me veré anunciado en la próxima temporada grande. Yo no pido que me den, sólo que me pongan donde haya que de lo demás yo me encargo’, sentencia Gallardo, cuya actual propuesta taurina es como los buenos vinos.



