Las fallas con el acero privaron al diestro mexicano Ernesto Javier ‘Calita’ de alguna posibilidad de triunfo en el marco de la tercera corrida de la Feria de San Isidro en Las Ventas de Madrid, que registró dos tercios de entrada en en tarde encapotada y calurosa.
Se lidiaron seis toros de Baltasar Ibán, muy desigualmente presentados: los tres primeros y el sexto, terciados, zancudos y de poco cuajo, aunque aparatosos de cabezas; los otros dos, con más cuajo y volumen, también seriamente armados. En cuanto a juego, tuvieron un escasísimo fondo de casta, sin apenas celo ni duración o a la defensiva. La excepción fue el quinto, bravo en varas y de profunda calidad en la muleta, para el que se pidió la vuelta al ruedo en el arrastre.
Ernesto Javier ‘Calita’, silencio tras aviso y silencio; Francisco de Manuel, un aviso y división de opiniones tras dos avisos; Álvaro Alarcón, silencio en su lote.
El de Tlalnepantla solventó la papeleta con un seguro y bien desarrollado oficio, lo mismo para imponerse al peligro sordo del primero que para destacarse con valiente entrega frente a los cortos arreones del cuarto, que nunca bajo sus aparatosos pitones por debajo del palillo de la muleta.
El portal Cultoro narró así la actuación de ‘Calita’ con su primero: ‘‘Camarita’ se llamó el primero, de 524 kilos, serio por delante y algo escurrido de atrás, al que ‘Calita’ anduvo hacia atrás de inicio y luego el piquero marró la primera vara, quedando trasera sin rectificar, al igual que la segunda, empleándose el toro a pesar de la mala ejecución’.
‘Esfuerzo de Ernesto muleta en mano ante un toro que se quedaba cada vez más corto y nada humillador, con el que hizo lo que pudo el mexicano en el centro del anillo. Dejó un espadazo caído, falló con el descabello y fue silenciado tras aviso’.
Respecto al segundo del mexicano, la Cadena Cope la comentó así: ‘El cuarto parecía el padre de los tres toros lidiados en la primera mitad del festejo. Alto, cuajado de carnes y muy ofensivo por delante. Un toro complicado en todos los tercios que embistió a arreones y metiéndose por dentro. En la muleta fue una prenda. Sin humillar, sin celo en los engaños. ‘Calita’ se puso por los dos pitones pero más allá de la actitud, poco pudo rascar el azteca. De nuevo la espada se le fue a los blandos’.



