La afición hace la inversión por ver tal cual sus manifestaciones culturales y hay que dárselas: EL CHIHUAHUA

‘Todos los aficionados que pagan un boleto, sin importar el aforo o categoría de la plaza, merecen todos nuestros respetos. Gracias a ellos los toreros vivimos. Por eso es que cada tarde en la que me presento lo hago de la forma más profesional posible’, comparte en entrevista el espectacular diestro norteño Antonio García ‘El Chihuahua’.

El norteño es uno de los grandes promotores de la tauromaquia, porque no elude plaza ni ganado y se presenta donde le contratan. Llama la atención que siempre está bien presentado y jamás sale apenas a cumplir.

‘Eso es fácil de explicar. Por ejemplo, para no ir tan lejos, allá en mi estado está la plaza de Carretas, que celebra cada 10 de septiembre su corrida de toros tradicional. Vienen paisanos de Nueva York y Canadá, que en esa fecha llegan a la tierra para vivir sus auténticas tradiciones culturales. Hacen un viaje largo y costoso. No sería válido no dárselos. Hace cuatro años, el Partido Verde prohibió la corrida de toros y aunque presentó en la feria al grupo Primavera, no fue nadie. Ni una sola persona, porque la gente de ahí, de Michoacán, de Hidalgo, que viven en Estados Unidos aman sus tradiciones culturales tal y como son’, sentencia.

El diestro que cubre los tres tercios haciendo alarde de una imponente condición física marcó una pausa breve en su carrera para atender algunos asuntos familiares. Sin embargo, tras esta pequeña pausa en la que tuvo que decir ‘no’ a algunos promotores está listo para retomar la actividad en lo que será la segunda parte de su campaña mexicana.

‘El Chihuahua’ tiene en puerta un importante compromiso. Hará el paseíllo el 24 de mayo en la Corrida de las Luces, que se dará en la Monumental de Monterrey, donde alternará con Uriel Moreno ‘El Zapata’ y el español Antonio Ferrera para lidiar un encierro de Begoña, ganadería propiedad de la familia Bailleres.

‘Es un compromiso de mucha responsabilidad. Primero, porque es ante la afición norteña, que siempre me ha arropado y me gusta retribuirle con entrega. Además, porque es la Monumental de Monterrey, una plaza de máxima categoría y el encierro de primera línea. Tengo el ánimo por las nubes’, comparte.

Sobre la breve pausa que hizo, señala: ‘Era para atender unos negocios familiares y también para tomar un pequeño descanso. Un par de semanitas, nada más’.

‘Pero quería dejar muy arreglado esto, porque de alguna manera le permitirá a mi madre estar tranquila todo el tiempo’, señala.

Antonio García tiene en su señora madre a una de sus más fieles seguidoras, pero al mismo tiempo a una de sus más exigentes aficionadas.

Recuerda que aún postrado en la capital de Jalisco, tras una grave cornada de femoral que sufrió, ‘corría el riesgo primero de que me amputaran toda la pierna o en el mejor de los casos una parte. En aquella época hubo tristes momentos familiares y ya no quería darle más sustos a mi mamá. Le dije que saliendo del hospital dejaría la tauromaquia’.

‘Mi madre me volteó a ver, me tocó la pierna herida y posó su mirada de una manera que no olvido: yo parí un hijo torero y quiero un hijo torero’, recuerda el valiente torero, que una vez solucionadas las cuestiones ajenas al ruedo está de vuelta con la misma afición que le caracteriza.