Fortalece Silveti el alma en el calor del hogar

Como toro de lidia, el diestro Diego Silveti almacena bravura en pos de salir al ruedo. Sabe que estos meses son complicados por las condiciones climáticas. La dura sequía que azota al campo bravo hace que las tientas se compliquen, pero él no baja la guardia. Ha logrado consolidar un buen equipo de trabajo al lado de su tío, el maestro en el retiro Alejandro Silveti Barry, quien le representa con firmeza.

Es precisamente su apoderado quien trabaja con ahínco en un ambicioso calendario a cumplir una vez pasados los aciagos meses de junio y julio. Entre los compromiso que tendrá en puerta el continuador de la importante dinastía taurina mexicana se encuentra su participación en la feria venezolan de Tovar, donde goza de un impresionante cartel. ‘El año pasado no pudimos ir, pero las dos campañas anteriores todo se dio a pedir de boca’, comparte.

‘Mi apoderado está en tratos. Van avanzados y pronto daremos a conocer los pormenores. Hay pláticas también con algunas otras empresas de nuestro país. Por lo pronto hay que llenar el alma en el calor familiar’, señala Diego, quien juega animadamente con su vástago, de cinco años edad. ‘Tengo dos hijos. La familia es fundamental. Es aquí en casa donde te llenas de fortaleza. La experiencia te dice que así son estos meses. Hay que tomarlo con calma. Aunque no hay mucho campo, la preparación es constante’, sentencia.

Reconoce que ser padre de dos hijos le motiva a dar lo mejor de sí: ‘Podría pensarse que cuando tienes hijos te cuidas más dentro del ruedo, pero no. Lo que buscas es hacer que ellos se sientan orgullosos de lo que tú como padre haces por ellos. Así me sentía yo con mi padre. Son sensaciones indescriptibles’, apunta.

‘Creo que cuando te vuelves padre, tu toreo se convierte en algo más personal, más del alma’, agrega Silveti, quien es la cuarta generación de matadores de toros mexicanos, la más longeva en la historia mundial de la tauromaquia respecto a toreros con alternativa se refiere.

Aunque su hijo mayor tiene apenas cinco años de edad, el torero salmantino señala que si cualquiera de sus descendientes quisieran abrazar la profesión de torero él los apoyaría incondicionalmente. 

Pero por lo pronto, Diego no piensa eso, sino que simplemente se deja llevar por los momentos imborrables que nutrirán su alma una vez que concluya este ‘corte de caja a medio año’.

‘La vida es para disfrutarla intensamente, tanto vestido de luces, como en tu faceta de esposo o padre de familia. Lo importante es sentirte bien y llenar el alma para afrontar los retos’, puntualiza.