Columna EL VIEJO GRUÑÓN: La Última Faena del «Niño Sabio de Camas»

Adiós a Paco Camino: La Última Faena del «Niño Sabio de Camas»

Por El Viejo Gruñón

 

Queridos lectores, nos encontramos hoy con una noticia que nos llena de una tristeza profunda: la muerte de Paco Camino, el «Niño Sabio de Camas», a los 84 años. Un coloso de la tauromaquia ha partido, dejando tras de sí una estela de recuerdos y hazañas que perdurarán en la memoria colectiva de todos los aficionados al toreo.

Nacido el 15 de diciembre de 1940 en Camas, Sevilla, Paco Camino se alzó como una de las figuras más icónicas de la tauromaquia en las décadas de los 60 y 70. Desde sus primeros pasos en el ruedo, demostró un talento natural y una elegancia inigualable. Tomó la alternativa en Valencia el 17 de marzo de 1959, con Jaime Ostos como padrino y Mondeño como testigo. Su carrera estuvo marcada por momentos épicos, como la histórica corrida de Beneficencia del 4 de junio de 1970, en la que se enfrentó a siete toros en solitario y cortó ocho orejas, consolidándose como uno de los eventos más recordados de la tauromaquia moderna.

En sus 20 temporadas como matador, toreó en más de 1490 corridas, cortando 1176 orejas y 126 rabos. En Las Ventas de Madrid, la catedral del toreo, salió a hombros en 12 ocasiones, un logro solo superado por Santiago Martín «El Viti». Su destreza con el capote y la muleta, su estilo clásico y su valentía en el ruedo lo convirtieron en un verdadero maestro. Sufrió cerca de 30 cornadas a lo largo de su carrera, dos de ellas muy graves, pero nunca permitió que el miedo nublara su pasión por el toreo.

La vida personal de Paco Camino fue tan intensa como su carrera. Contrajo matrimonio en tres ocasiones y fue padre de cuatro hijos, incluyendo a Rafi Camino, quien siguió sus pasos en el mundo taurino. Su última actuación vestido de luces fue en 1987, cuando otorgó la alternativa a su hijo en Nimes, Francia.

A lo largo de su vida, Paco Camino no solo brilló en el ruedo, sino que también fue reconocido por sus contribuciones al arte taurino. Recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2005 y, más recientemente, el Premio Nacional Universitario de Tauromaquia Joaquín Vidal, que celebra su legado como una de las leyendas vivas de la tauromaquia del siglo XX.

La muerte de Paco Camino nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de celebrar y preservar nuestras tradiciones culturales. Su legado perdurará en cada paseíllo, en cada estocada, en cada faena que deleite a los aficionados. Hoy, más que nunca, es vital rendir homenaje a figuras como él, que han hecho de la tauromaquia una tradición viva y palpitante.

Despedir a Paco Camino es decir adiós a un pedazo de nuestra historia y cultura. Su nombre quedará grabado para siempre en la historia de la tauromaquia, y su ejemplo seguirá inspirando a futuras generaciones de toreros y aficionados. Descansa en paz, maestro. Tu legado vivirá eternamente en el corazón de la fiesta brava.