El toledano Ignacio Olmos logró vencer a sus “demonios” y vuelve a la carga, con gran ánimo

ADIEL ARMANDO BOLIO
Desde España se comunicó con nosotros el esforzado matador de toros toledano Ignacio Olmos para pedirnos que difundamos cómo es que se ha ido desarrollando su trayectoria taurina, misma que no ha sido nada fácil, pues, tras una buena etapa novilleril, la tarde de su doctorado, en Tomelloso, en 2022, probó la miel y la hiel de la profesión, primero, triunfando en el toro de la ceremonia y, luego, en el otro, sufrir dos cornadas y un fuerte golpe en la cabeza. Reapareció a los 15 días, todavía sin sanar las heridas, en la ciudad de Mora, Toledo, donde radica, pero, no hubo suerte.
Vinieron entonces momentos duros que mermaron la ilusión de Nacho, además de atravesarse la pandemia, pero, un día, sin pensarlo, surgió una oportunidad de echar la capa y ahí recapacitó, “pasaportó todos demonios” y se dio cuenta de que su real vocación es el toreo, pero…
¿QUIÉN ES IGNACIO OLMOS?
Es el mismo diestro Ignacio Olmos, quien nos cuenta su historia:
“Soy Ignacio Olmos, matador de toros nacido en Urda, provincia española de Toledo, el 9 de julio de 1996. Comencé a torear en 2012 y soy egresado de las escuelas “Marcial Lalanda” de Madrid y de la de Toledo.
Me presenté sin caballos en septiembre de 2013, en la localidad toledana de Manzaneque y llegué a sumar 31 festejos.
Debuté con caballos el sábado 10 de septiembre de 2016, en Cuerva, también en Toledo, donde le corté tres orejas a un encierro de El Ventorrillo. En los siguientes tres años, el número de novilladas siempre fue el mismo, dos en cada temporada, eso sí, todas con salidas en hombros.
Cabe destacar que, en la campaña de 2018, maté en la localidad de Añover de Tajo (Toledo) una ‘novillada’ del Conde de la Maza, misma que desató la polémica en los mentideros taurinos de las redes sociales, por lo desproporcionada que era en trapío, pues algunos astados hubieran servido como corrida de toros para Madrid, siendo para tres novilleros poco toreados. Bueno, pues a esa ‘novillada’ le corté dos orejas y me declararon triunfador de la feria.
Ello me sirvió para lograr que la empresa de Madrid se comprometiera a darme mi debut el siguiente año, 2019 y, así, abrirme las puertas de México ya que ese triunfo llegó a oídos y a ojos del ya desaparecido empresario y apoderado Francisco Camino Gaona (primogénito del maestro Paco Camino y nieto del empresario doctor Alfonso Gaona), quien se animó a ayudarme y echarme una mano.
Aunque no llegué a vestirme de luces, aquel invierno en México conocí gente del toro, hice campo y me preparé de cara a mi presentación en Madrid, que llegaría el domingo 28 de abril de 2019. De no ser por la espada, hubiera cortado una oreja en mi primer novillo que me pegó una cornada y otra oreja muy larga en mi segundo, al que salí después de ser operado en la enfermería. Estuve a punto de abrir la Puerta Grande y sorprendí gratamente.
Ahí fue cuando detonó mi carrera como novillero, llegando a torear en las siguientes campañas 2019, 2020 y 2021 en casi todas las ferias de novilladas de más prestigio como Arganda del Rey, Villaseca de la Sagra, Arnedo, Calasparra y Moralzarzal, alternando en ocasiones con novilleros mexicanos que, ahora mismo, ya son matadores con proyección en su país, como Diego San Román, Isaac Fonseca y Alejandro Adame, entre otros y, a finales de ese 2019 regresé a México, concretamente a Querétaro, donde siempre ha sido mi cuartel general. Esta vez sí me presenté como novillero en el ciclo de novilladas del cortijo ‘El Salitre’ e hice mucho campo, pues estuve viviendo en la ganadería Santín, además, de otras ganaderías a la que me invitaban a tentar.
Regresé a España en 2020 y llega la pandemia. Fue un año de preparación en el campo y donde pude torear una novillada en la capital de mi tierra, en Toledo. Luego, en 2021, arranco otro buen año de novillero, en el que gano el certamen novilleril ‘Villa de la Solana’, retransmitido por televisión y me sirve para volver a algunas de las ferias de novilladas y así entrar, también, en la Feria de Otoño de Madrid. Un triunfo en ella me hubiera ayudado de cara al año siguiente, pero, no se dieron las cosas y había que empezar de cero.
Durante el invierno de 2021, trabajé recolectando aceitunas, como ya hacía en otras campañas de novillero y, un día, mientras estaba trabajando, mi entonces apoderado me llama para darme la noticia de mi alternativa.
Sería en la plaza de Tomelloso, provincia de Ciudad Real, el sábado 9 de abril de 2022, con Eugenio de Mora, mi padrino y a la postre mi maestro y, de testigo, Fernando Tendero. La corrida fue televisada. Al primero, del cinqueño encierro de El Ojailén, llamado ‘Caribeño’, le corté las orejas y, el sexto, ‘Naranjito’, me pegó dos cornadas y tuve una severa caída sobre el cuello que hizo presagiar lo peor. Gracias a Dios, todo quedó en las dos cornadas, una en el muslo y otra en la axila, ambas del lado izquierdo.
A los 15 días, todavía con los puntos de sutura, reaparezco en mi pueblo, en Mora, Toledo, con otra corrida cinqueña y pasada de peso. Las cosas no se dieron bien y, ahora, ya siendo matador de toros, la cuesta se ponía hasta arriba. No volví a vestirme de luces en ese 2022.
A finales de ese año, ya no siendo un niño y sabiendo de lo difícil que me iba a resultar volver a torear con frecuencia y, para no ‘vivir del cuento’, porque, aunque en mi casa no falta techo ni comida, ni otras necesidades básicas, no vivimos holgadamente. Mi papá es albañil y mi mamá limpia casas, cuida mayores o cocina por encargo, por lo que empecé a trabajar como chofer en Uber, alternándolo con mi profesión.
En 2023 se me ofrecieron propuestas para torear dos corridas, las cuales decliné por no haber ni siquiera un mínimo de dignidad en términos económicos. Además de eso, me entero por un portal taurino de acá, que mi apoderado deja de serlo para llevar la carrera de un novillero.
Todo esto acabó en desacuerdos y se terminó la relación profesional. Por todas estas cosas quedé devastado anímica y psicológicamente. Sentía que mi mente no estaba al 100 % para jugarme la vida, por eso, aunque no dejé de entrenar, decidí que en 2023 no iba a torear.
Así que, después de 7 meses sin ver un solo pitón, solamente toreando de salón, un domingo de septiembre, después de haber terminado mi jornada laboral, estaba con otros amigos toreros tomando algo en un bar y uno de ellos, banderillero, me dijo: ‘Esta noche hay capeo en Humanes, un pueblo de Madrid que estaba en fiestas y, van a soltar algunos toros para la gente. ¿Te vienes’? Agarré una muleta y mi coche y, fui. Pegué una tanda por cada pitón a un toro de La Campana y volví a hacer lo mismo el día siguiente con otro de Torrestrella. Fue entonces como si Dios me hubiera dicho ‘esto es tu vida, tu camino, vuelve a él’ y, de nuevo, la ilusión por torear llenó mi cuerpo.
Desde entonces hasta la fecha sigo preparándome y entrenando y yendo al campo cuando los ganaderos amigos se acuerdan de uno. Desgraciadamente, hasta ahora, los empresarios siguen sin contar conmigo y los pocos que ofrecen toros, directamente te piden pagar por torear o te ofrecen hacerlo sin apenas dinero para cubrir los gastos, con los consiguientes problemas administrativos que eso puede traer aquí en España.
Tal es la desesperación y el dolor que siento por no poder desarrollar mi profesión que, desde hace un ratito ando tocando puertas en México, porque es un país al que amo de corazón y lo hago con el deseo de poder sumar un puñado de corridas o festivales o encontrar alguien que me apoye y crea en mí como torero y aunque sea en plazas chicas, poder darle impulso a mi carrera, que es mi vida, puede ser la manera de salir adelante tanto yo como mi familia y, sobre todo, porque es lo que me hace feliz y llena mi corazón y mi alma. Porque como dijo el maestro David Silveti: ‘Vivir sin torear, no es vivir’”.
Sin duda, ha sido una trayectoria sufrida y esforzada la que ha tenido que vivir Ignacio Olmos, de ahí que tenga el enorme deseo de poder estrenar su doctorado en cosos de nuestro país y esperamos que pronto tenga respuesta empresarial este buen torero toledano que desea mostrar su quehacer torero ante el público mexicano.