Columna Alternativa: Ponce lo pone al descubierto

Ponce lo pone al descubierto

Gustavo Mares

 

El diestro valenciano Enrique Ponce Martínez confirmó el doctorado en la Plaza México la tarde del 13 de diciembre de 1992. Próximo a celebrar 32 años de alternativa hará campaña de despedida en nuestro país.

Aquel día de su presentación en la México, el de Chiva sufrió también su bautizo de sangre.

Bajo la promoción del empresario Rafael Herrerías Olea, al de Chiva, Valencia, cada año se le programaba. Al mismo tiempo, paulatinamente iba cobrando relevancia la fecha del 5 de febrero, cuando se celebra el aniversario del coso de Insurgentes, porque hasta antes de esa administración era un festejo más.

Con el paso del tiempo, nombres de toreros han desfilado por montones en la México, pero pocos han dejado honda huella como Enrique Ponce.

Mientras el español se consolidaba como figura del toreo, en nuestro país hace 35 años, nació José Guadalupe Adame Montoya ‘Joselito Adame’, quien como niño-torero causó furor entre la afición mexicana que veía en él al torero que nuestro país anhelaba.

El paso profesional de Adame le llevó a tomar una alternativa de postín en septiembre de 2007, de manos de Julián López ‘El Juli’ y el francés Juan Bautista. Varias veces compartieron cartel en escenarios de máxima relevancia Enrique y José.

El destino los volverá a colocar en una combinación. Será en la tierra de la gente buena, Aguascalientes, donde Ponce y Adame alternarán el día 23 del próximo mes.

Ponce, en el último suspiro de su carrera, se medirá una vez más con el experimentado Adame, quien ocupó un lugar preponderante en la tauromaquia mexicana, pero no pudo atesorar la etiqueta de máxima figura del toreo.

Que es uno de los matadores de toros más relevantes de los últimos tiempos, nadie lo pone en tela de duda. Pero algo pasó, que todo se quedó ‘en lo que pudo ser’.

De esta forma, en suelo hidrocálido, será Enrique Ponce el que agote el papel, no así el nombre de sus alternantes.

Lo mismo ocurrirá en Pachuca, uno de los escenarios más complicados de llenar. Al conjuro del valenciano seguramente se agotará el papel.

Preocupa que en las combinaciones en las que tomará parte Enrique Ponce, el nombre de los alternantes ocupe un lugar secundario en el ánimo del público.

El adiós del valenciano pone al descubierto la dura realidad de la fiesta brava mexicana en la que no hay toreros que puedan ‘reventar la taquilla’.

Hace poco, este reportero tuvo oportunidad de platicar con Rafael Herrerías Olea, quien durante veinticinco años estuvo al frente de la México. El promotor no habla a profundidad de la crisis que atraviesa el espectáculo taurino. Simplemente invita a su interlocutor a ‘formar’ cuatro carteles de lujo para agotar el boletaje… Y el ejercicio resulta imposible.

Hasta hace unos años, aunque no se tratara de nombres mexicanos, Pablo Hermoso de Mendoza, Enrique Ponce y Julián López ‘El Juli’ abarrotaban el coso más grande del mundo, porque la afición los arropó y los adoptó como mexicanos.

Pero con Julián en el retiro, y Pablo además de Enrique en camino de lo mismo, el panorama en nuestro país luce desolador, porque no hay un solo torero mexicano, que pueda hacer una gran entrada en la Plaza México sólo con su nombre. Y próximamente, sin las ‘cartas fuertes de la campaña mexicana en activo’ no se alcanza a ver cómo podrían regresar las buenas entradas.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Podría armar usted cuatro carteles que asegurarán llenos en la México?