Columna ALTERNATIVA: Motivos

Motivos

Gustavo Mares

Motivos

 

Lo que parecía un sueño inalcanzable lo consiguió Luigi Mercury. El ahora ex veterano novillero tomó la alternativa la semana pasada en Tlahuelilpan, Hidalgo. Un doctorado polémico que llevó a los puristas a querer ‘quemarlo en leña verde’. Luego de largo proceso llegó el día y cumplió con creces porque compartió la salida a hombros con los diestros Uriel Moreno ‘El Zapata’ y Antonio García ‘El Chihuahua’, dos ‘fieras dentro del ruedo’, que salen a pelear hasta la más mínima palma.

El caso de Luis Yunuén Polanco Vega es interesante. En sus años mozos fue novillero, pero encontró fama y fortuna como acróbata, lo que le llevó a participar durante una década en el programa de televisión ‘Otro Rollo’, que le dio importante proyección.

Casado y padre de dos hijos logró una exitosa carrera en el mundo del espectáculo, pero algo le pasó durante la pandemia, que no quería dejar pendiente la asignatura de recibir ‘el abrazo’. Pocas personas creyeron que lograría hacer realidad su sueño. 

Enfrentó muchos obstáculos, todavía el día del doctorado, el sindicato al que perteneció se ufanó en que el testigo de la ceremonia no saliera en la fotografía del recuerdo.

Hoy, ya con una alternativa ‘con todas la de la ley’, sólo él sabe las razones de por qué se juega la vida, cuando muchos matadores de toros a su edad ya están retirados.

El misterio que ronda el caso de Mercury aplica al de las empresas taurinas. Más allá de los escenarios que puedan manejar, hay empresas que se preocupan por presentar combinaciones de interés popular con la intención que se refleja en la taquilla.

Pero también hay promotores que están enfocados en otros aspectos, pero no en generar un beneficio en taquilla. 

Los hay que se benefician de la necesidad de los toreros que apenas comienzan y que pagan por torear con lo que los boletos que se puedan vender ‘ya es ganancia’; también existen los que dejan de lado el interés económico por las relaciones y contactos que todavía hogaño hay alrededor de la tauromaquia. Pero no piensan en los aficionados. Son otros factores los que le mueven, pero sin darse cuenta dan al traste con la fiesta brava. Muchas veces, antes que el dinero buscan relaciones y el poder que éstas pueden dar.

Las vanidades y orgullos que hay en los profesionales del medio taurino complican que exista unidad.

A diferencia del fútbol, que se autorregula, la fiesta brava está sobre regulada y las autoridades en turno, desde su comienzo, han estado presentes.

Las malas entradas en el balompié de nuestro país han sido tema de los medios de comunicación más importantes.

Los aficionados se quejan en redes sociales que el espectáculo que les presentan es de una calidad muy pobre, que los hombres de pantalón largo que manejan el ‘deporte de las patadas’ están más interesadas en llenar las arcas, que en fomentar el desarrollo del deporte más popular del mundo.

Si el fútbol, que al final del día lo dominan un grupúsculo de empresarios de mucho poder económico pero con un solo interés en particular, está en declive a pesar del importante impacto mediático que tiene, imagine usted el escenario de la tauromaquia en el que no hay un sólo interés de por medio, sino muchos. Esto hace que su defensa se complique.

La tauromaquia es tan difícil en los despachos, que aunque en México existe una agrupación que dedica trabajo y recursos económicos para defender y promover la tauromaquia hay empresas que en vez de apoyarlos les ponen trabas. Aunque usted, no lo crea.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Y si en una de esas se despide ‘El Juli’ el próximo año en diversas plazas?