ADIEL ARMANDO BOLIO
El reciente miércoles 30 de octubre de 2024, se hace saber, llegaron a la hacienda de San Diego Coyotepec, en Cuapiaxtla, Tlaxcala, los matadores tlaxcaltecas Alberto Ortega -padre e hijo-, Uriel Moreno “El Zapata” y el colombiano Sebastián Vargas, todos invitados por la familia López Zamora que abrió las puertas de su bonita plaza de tienta.
Miguel Ángel López, hijo del añorado empresario y ganadero José Ángel López Lima, seleccionó cinco vacas para probar su bravura y permitir a los toreros afinar sus respectivas tauromaquias, tocando estar en el caballo al picador de toros profesional Fermín Salinas Ortega.
Con la venia, entonces, de la ganadera doña Serafina Zamora viuda de López Lima y de sus hijos Miguel Ángel y Liliana, se ordenó la salida de la primera vaca.
Los afortunados asistentes tuvieron la oportunidad de degustar de la maestría asolerada de Uriel Moreno, quien dio cátedra toreando con clase a su primera becerra, que fue extraordinaria y brava al caballo. En su segunda hizo valer su oficio y planteó una faena de precisión que hizo lucir a la erala y le sirvió como preparación para las dos corridas que toreará este fin de semana. “El Zapata” estuvo, como siempre, solvente, correcto y torero.
Se dice, que el sudamericano Sebastián Vargas toreó con señorío y mando una vaca que, aunque duró poco, se prestó para mostrar sus dotes de tentador y su impresionante conocimiento del oficio.
La comparecencia del joven diestro Alberto Ortega fue el motivo principal por el que se realizó este tentadero y realmente resultó emotivo verlo ilusionado y recuperado, aunque con un lógico gesto constante de reflexión después de haber pasado una dura prueba de vida, tras la grave cornada que sufrió en el cuello el sábado 10 de febrero de este año al estar actuando en el carnaval de Tlaxcala y cuya recuperación resultó difícil.
Se comenta que Alberto está de vuelta y, con voz templada, plática que extrañaba las sensaciones de estar en un ruedo, escuchar el bufido del animal y torear, por lo que está decidido a vestirse de luces este sábado en la Feria de Tlaxcala y continuar así con su carrera.
Durante la tienta fue aconsejado desde el burladero por su padre y también por los matadores Sebastián y Uriel, con respeto, empatía y entusiasmo que se sentía cuando cuajaba cada muletazo y el olé resonaba por todo Coyotepec. Sin duda, ha sido una tarde bonita de reencuentro con su vocación y dónde puso la ilusión como bandera.
Tras la tienta, los invitados compartieron el pan y la sal mientras, como es costumbre en esta casa, se platicaba sabroso de toros y toreros mientras se admiraba la belleza del atardecer en el campo bravo.










