Taurinos de Querétaro presentaron al regidor de la capital Marco Antonio León Hernández una propuesta de reforma al reglamento taurino del municipio de Querétaro para modificar el tamaño de las puyas y del rejón de castigo para las corridas.
De acuerdo con el regidor, la propuesta también señala que el toro deberá regresar al corral en caso de no morir en dos intentos; comentó que el planteamiento fue realizado a través de Francisco Osornio y un veterinario de Tequisquiapan, que respaldó la propuesta.
“Es una iniciativa que me enviaron algunos taurinos y que tiene como propósito, por ejemplo, reglamentar el tamaño de las puyas, es decir, que la puya tenga medidas estándar para todos y que no le quiten bravura al toro, igual en el rejón de castigo para las corridas. Esto tiene que ver con que si es menos el tamaño de la puya, entonces menos el daño al toro”, indicó.
León Hernández dijo que se propone que la pirámide, parte que se introduce en los toros, sea de 20 milímetros por 20 milímetros, con un tope de 30 milímetros y una cruceta para que no entre más; en el caso de las novilladas mencionó que se plantea una reducción de 20 milímetros a 17 milímetros, mientras que el rejón para las corridas sería de 5 centímetros de largo y 25 milímetros de ancho.
Señaló que en una corrida el toro puede verse sin fuerza en algún momento, señal de que fue desangrado de más, lo que ocasiona que pierda bravura, y añadió que, incluso, se plantea que las banderillas que se utilizan no sean fijas, sino superficiales para que se caigan por sí solas. En este sentido, refirió que las sanciones serán algo que tendrá que establecerse en caso de avalarse las modificaciones.
El regidor comentó que ya tuvo diálogo con el secretario de gobierno, Federico de los Cobos, quien coincidió en la necesidad de hacer las modificaciones, y garantizó que serán escuchadas las voces de taurinos, antitaurinos y empresarios para contar con un nuevo reglamento.
“Platicaba con el secretario de gobierno, con Federico de los Cobos, y coincidimos en la necesidad de hacer modificaciones y de trabajar de manera conjunta para la reglamentación, está aquí en todo el documento que me presentan y que tiene como propósito reducir el dolor, de alguna manera, del toro”, agregó.
León Hernández reconoció que el tema de las corridas de toros es debatible, aunque subrayó que en Querétaro se ha demostrado que sí hay afición y personas que “forman parte de la tradición y cultura”.
“Creo que es un tema debatible, pero creo que debe mantenerse todavía la tauromaquia en el estado, que es un tema que se debe seguir debatiendo y discutiendo con racionalidad, es decir, cada quien debe presentar sus argumentos y en su momento llegar a conclusiones. Mientras no haya una conclusión en la que se considere que debe mutar el no hacer la fiesta taurina, bueno, pues quizá en ese momento deba modificarse”, apuntó.
Marco León recordó que en 2012, tras pláticas con legisladores y el propio gobernador José Calzada Rovirosa, quien tenía antecedentes en la tauromaquia, se declaró a la “fiesta brava” como patrimonio cultural inmaterial del estado de Querétaro.
“A muchos se les va a retorcer el estómago cuando hablamos de un valor cultural, está bien, tienen también su derecho a expresarlo y a fijar su posición, pero hubo consenso en ese momento para hacerla y así se aprobó y se publicó”, añadió.
Puntualizó que toda muerte de animal por causas ajenas es maltrato animal, pues ejemplificó la muerte de un toro en una corrida con la muerte de un animal en un rastro, y enfatizó que Querétaro no está exento a que una autoridad judicial prohíba o modifique la forma en que se lleven a cabo las corridas de toros en la entidad, como ocurrió en Ciudad de México pese a ser considerada la catedral de la tauromaquia.



