Por GERADO ESPARZA, ENVIADO
MADRID.- En una tarde marcada por la lluvia, el frío y un lote de toros de Pedraza de Yeltes que rozó las cuatro toneladas de mansedumbre, el diestro mexicano Isaac Fonseca y el toro “Brigadier” —un coloso de 667 kilos premiado con la vuelta al ruedo— rescataron un festejo tedioso en la plaza de Las Ventas. Fonseca, que cortó una oreja al sexto, fue el único en arrancar un trofeo en el quinto festejo de abono de la Feria de San Isidro, ante un público diezmado por las inclemencias de una tormenta primaveral.
El espectáculo, que se prolongó más de dos horas, estuvo a punto de naufragar bajo el peso de cinco toros de más de 620 kilos de media, descastados y con poca bravura. La mayoría de los aficionados, empapados y hastiados, abandonaron los tendidos antes de que “Brigadier” irrumpiera en la arena. Este colorado, lidiado en sexto lugar, rompió el guion con una vibrante arrancada desde los medios en el tercio de varas, donde embistió con fuerza en tres entradas al caballo, avivando a los aficionados toristas que resistieron el temporal.
Fonseca, consciente de la oportunidad, exprimió la nobleza del astado. Su cuadrilla, liderada por Borja Lorente en la pica y con Raúl Ruiz, Juan Carlos Rey y Tito destacando en banderillas, mantuvo la emoción en un lucido segundo tercio. Con la muleta, el mexicano abrió el trasteo con arrestos, citando de rodillas y ligando muletazos intensos por el pitón derecho. Aunque “Brigadier”, mermado por el castigo en varas, perdió fuelle y no respondió por el izquierdo, Fonseca mantuvo el pulso con un final vistoso de ayudados y pases de pecho. Un pinchazo previo no empañó una estocada certera que desató la petición de oreja, concedida con justicia, mientras la vuelta al ruedo al toro fue recibida con opiniones divididas.
El resto de la corrida navegó entre la decepción y el esfuerzo sin recompensa. Román, en el primero, lidió un toro de casta navarra que repitió con fluidez, pero se rajó pronto. Con trazos lineales, el valenciano logró tandas aseadas, aunque su vuelta al ruedo tras un pinchazo y descabellos fue más un gesto personal que un clamor popular. En el cuarto, de escaso fondo, Román poco pudo hacer ante un animal que buscó las tablas desde el inicio.
Jesús Enrique Colombo, por su parte, enfrentó un lote complicado. El segundo, falto de empuje, permitió un trasteo deslavazado, mientras el quinto, un manso con bríos, desbordó al venezolano con oleadas bruscas. Sus esfuerzos en banderillas, aunque imprecisos, no pasaron desapercibidos, pero la espada le privó de mayores reconocimientos.
La corrida, presenciada por 17,782 espectadores —tres cuartos del aforo—, se desarrolló bajo un viento constante y lluvias intermitentes que cesaron tras el tercero, lidiado por Fonseca con un cinqueño de arreones indomables. En medio de la adversidad climática y taurina, la faena de Fonseca y la casta de “Brigadier” dejaron un destello de redención en una tarde para el olvido.
Ficha del festejo:
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Toros: Seis de Pedraza de Yeltes, de gran volumen (media de 620 kilos), astifinos, pero faltos de raza. Varios mostraron genio manso en varas y se rajaron o defendieron con violencia en la muleta. Destacó el sexto, noble y con movilidad, premiado con vuelta al ruedo.
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Román (azul azafata y oro): pinchazo, estocada trasera y dos descabellos (vuelta al ruedo tras aviso); cuatro pinchazos, media estocada baja atravesada y seis descabellos (silencio tras aviso).
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Jesús Enrique Colombo (corinto y oro): estocada delantera (vuelta al ruedo tras petición de oreja y aviso); estocada baja (silencio).
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Isaac Fonseca (purísima y oro): estocada baja delantera (silencio); pinchazo y estocada desprendida (oreja).
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Cuadrillas: Borja Lorente brilló picando al sexto, lidiado con temple por Raúl Ruiz. Juan Carlos Rey y Tito saludaron en banderillas.
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Condiciones: Tarde tormentosa con frío, viento y lluvia durante la lidia del segundo, tercero y cuarto. Asistencia: 17,782 espectadores (tres cuartos del aforo).



