MADRID.- En una corrida marcada por el desperdicio de un notable encierro de Jandilla, el torero sevillano Borja Jiménez se alzó como el único triunfador de la tarde en la Feria de San Isidro, al cortar la única oreja gracias a su decisión y entrega frente a un lote que, como el resto, ofreció claras opciones de triunfo que sus compañeros no supieron aprovechar.
El festejo, celebrado en la plaza de Las Ventas, dejó en evidencia las carencias de un escalafón taurino que clama por renovación. De los seis toros lidiados, cuatro destacaron por su calidad y bravura, pero solo Jiménez supo estar a la altura. La ganadería extremeña presentó un encierro serio, bien hecho y con fondo, aunque quinto y sexto, incluido un sobrero, mostraron aspereza y menor fuelle.
Sebastián Castella, en su reaparición, tuvo en sus manos el lote más completo, con un cuarto toro que abría la puerta grande de no ser por su actitud titubeante y un trasteo opaco, carente de temple y criterio. Su primero, noble y constante, fue desaprovechado con un toreo automático, mientras que el cuarto, un gran ejemplar castaño, resistió un inicio brusco para permitir dos tandas más ajustadas con la zurda, aunque Castella recurrió a efectismos que no calaron hondo. Una media estocada y protestas del público acompañaron su vuelta al ruedo.
José María Manzanares, por su parte, lidió un segundo toro de excepcional calidad, que galopó con profundidad, especialmente por el pitón izquierdo, pese a un aparatoso volantín inicial. Sin embargo, el alicantino, con más displicencia que firmeza, ofreció una faena irregular, con pases limpios entre tirones y enganchones impropios de su experiencia. Con el quinto, un sobrero de escasa fuerza, se limitó a abreviar.
El momento álgido llegó con el tercero, un toro bravo que empujó con codicia en varas, aunque salió mermado por un excesivo castigo y una hemorragia constante. Borja Jiménez, con arrojo, toreó con profundidad en cuatro tandas cortas pero intensas, adornadas con gusto, que le valieron una oreja con fuerte petición de la segunda. En el sexto, un jabonero complicado, el sevillano mostró firmeza, aunque un feo bajonazo le privó de otro posible trofeo.
Con la Feria de San Isidro acercándose a su fin, el balance es preocupante: más de una treintena de toros de calidad han sido desaprovechados por toreros de distinta jerarquía, evidenciando la necesidad de una renovación en el toreo. Jiménez, con su actitud, marcó la diferencia en una tarde que pudo ser histórica y quedó en destellos.
Ficha del festejo
Seis toros de Jandilla (el sexto, sobrero), serios, bien presentados y con calidad en los cuatro primeros; quinto y sexto, más ásperos.
Sebastián Castella: silencio tras aviso y vuelta al ruedo con protestas tras aviso.
José María Manzanares: silencio y silencio.
Borja Jiménez: oreja con petición de la segunda y silencio.



