Fin de una Era en la México: Tauromaquia, Víctima de un Cambio Profundo en la Mentalidad Social

La Monumental Plaza de Toros México, el coso taurino más grande del mundo con capacidad para 42,000 espectadores, ha cerrado definitivamente sus puertas a las corridas tradicionales. Esta decisión, anunciada en junio pasado por la administración del recinto, no surge de un mero capricho o de presiones superficiales en redes sociales, sino de un transformación radical en la percepción social hacia la tauromaquia, impulsada por una creciente conciencia sobre los derechos de los animales y la incompatibilidad de prácticas violentas con un medio ambiente sano.

La gota que colmó el vaso fue la reforma legislativa aprobada por el Congreso de la Ciudad de México el 18 de marzo de 2025, con 61 votos a favor y uno en contra, promovida por la jefa de Gobierno Clara Brugada y respaldada por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Esta normativa prohíbe explícitamente herir o matar toros en espectáculos públicos, limitando las actuaciones a una «tauromaquia sin violencia» que solo permite el uso de capotes y restringe la duración de los eventos a 30 minutos por toro, con cuernos cubiertos para «proteger» al animal.

ES PROHIBICIÓN

En un comunicado oficial, la Plaza México calificó esta medida como «una prohibición a la tauromaquia, pues elimina elementos esenciales de la misma y conlleva un cambio estructural que altera profundamente la naturaleza de la corrida de toros».

Argumentan que sin puyas, banderillas ni estocadas, el espectáculo pierde su esencia: «No existe ni existirá nunca un espectáculo taurino sin varas de picar, sin banderillas, sin estoque, sin peligro, sin pasión, sin gloria, sin fracaso, sin muerte… No hay afición a los toros que resista semejante mutilación a la esencia misma de la tauromaquia».

BATALLA LEGAL

Este cierre no es un evento aislado, sino el culminar de una batalla legal y cultural que se remonta años atrás. En 2022, un juez federal ya había impuesto una suspensión definitiva tras un amparo de la asociación civil Justicia Justa, que argumentó que el «trato degradante» a los toros viola el artículo 4 de la Constitución mexicana, garantizando un medio ambiente sano.

Aunque hubo reveses judiciales temporales, como la revocación por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en diciembre de 2023 que permitió breves reaperturas, la tendencia ha sido inexorable.

VÍAS LEGALES

La Plaza México ha explorado vías legales, pero reconoce que la reforma de 2025 hace «técnica y jurídicamente inviable» continuar con la fiesta brava tradicional.

El núcleo del problema radica en un cambio de mentalidad societal, más allá de campañas virales en redes. Fuentes como El País México destacan que generaciones más jóvenes ven el sufrimiento animal como incompatible con valores modernos de empatía y sostenibilidad, un fenómeno global que ha llevado a prohibiciones en cinco estados mexicanos (Coahuila, Guerrero, Quintana Roo, Sinaloa y Sonora) desde 2013.

ACTIVISTAS

Activistas como Jerónimo Sánchez, de organizaciones antitauromaquia, argumentan que «nadie que va a una corrida sale siendo mejor persona», reflejando una evolución ética que prioriza la protección animal sobre tradiciones coloniales introducidas por los españoles en el siglo XVI.

La pandemia de COVID-19 aceleró este declive, con una caída en la asistencia que evidenció el desinterés creciente: eventos que antes atraían multitudes ahora apenas reunían a miles en un recinto para 50,000.

MILES DE EMPLEOS

Defensores de la tauromaquia, como el gerente de la Plaza México Mario Zulaica, lamentan la pérdida de una «tradición viva» que genera miles de empleos directos e indirectos (hasta 80,000 según la Asociación Tauromaquia Mexicana) y un impacto económico de 6,900 millones de pesos anuales.

Advierten que la extinción de las corridas podría llevar a la desaparición del toro de lidia, una especie dependiente de la práctica.

CUESTIONAN TRADICIONES

Sin embargo, críticos como Hania Concepción Sánchez Santiago, etnóloga purépecha, cuestionan estas tradiciones como perpetuadoras de violencia, urgiendo a la sociedad a avanzar hacia derechos fundamentales.

Organizaciones como Humane World for Animals México ven en esto un «paso hacia la compasión societal».

a Plaza México ahora explora alternativas como conciertos y eventos culturales, pero el silencio en el ruedo simboliza un México en transición: de la gloria sangrienta a una era de respeto animal. La defensa legal continúa, pero el cambio mental parece irreversible.

Aseguran expertos que será muy difícil que se vuelvan a dar corridas en la capital del país. Lamentable.