Gustavo Mares | Fotos Angel Sainos
En las tierras de San José Chiapa, en la entrañable región Poblano-Tlaxcalteca, late con fuerza un hierro que ha sabido ganarse el respeto y la emoción de la afición: Raúl Cervantes, el ganadero que con su divisa ha protagonizado tardes memorables en plazas de gran cartel.
Ese hierro triunfador, cargado de historia y bravura, regresa ahora a uno de los escenarios más esperados del arranque taurino mexicano.La Feria de León 2026, primer serial importante del año en el país y parte de la gran celebración por el 450 aniversario de la ciudad, ha dado la bienvenida a este encaste con especial ilusión.
El domingo 1 de febrero, en la emblemática Plaza de Toros La Luz, Raúl Cervantes mandará un bonito encierro de novillos-toros que promete emociones intensas y la posibilidad de ver confirmarse promesas ante un público exigente y apasionado.
El ganadero se muestra contento y orgulloso por esta oportunidad en el cuarto festejo del ciclo.
Con la mirada puesta en la arena guanajuatense, enviará seis ejemplares de gran presentación y cuajo:
No. 1 — Berrendo en castaño, botinero
No. 6 — Castaño bragado, meano, ojinegro
No. 8 — Berrendo alunarado en negro, botinero
No. 12 — Castaño, bragado, ojinegro
No. 20 — Castaño bragado, ojinegro
No. 21 — Castaño bragado corrido, ojinegro
Estos astados, nacidos bajo el cuidado esmerado de la dehesa de San José Chiapa, llevan en su sangre la nobleza y la fuerza que han hecho famoso al hierro de Raúl Cervantes.
Cada uno de ellos es una promesa de lidia emocionante, de esas que hacen vibrar el tendido y que pueden marcar el inicio triunfal de la temporada para matadores y novilleros.
Mientras León se engalana con sus festejos taurinos, musicales y familiares, el 1 de febrero la afición tiene una cita con la tradición viva.
Porque cuando el hierro de Raúl Cervantes pisa una plaza importante, no solo llegan toros: llega la esperanza de una tarde para el recuerdo, de esas que justifican la pasión que mueve el mundo del toro.









