Fotos: Prensa Silveti
“Por supuesto que te sientes calado y duele. Pero se impone tu vocación y tu linaje, más cuando estás en una plaza de máxima categoría como la Monumental de Mérida”. Así resume el diestro salmantino Diego Silveti del Bosque, convaleciente tras sufrir una cornada en el glúteo derecho durante la tradicional Corrida Blanca en la Plaza Monumental de Mérida, que conmemoró el 97 aniversario del coso—, el impacto físico y emocional de la cogida.
Apenas hoy salió del hospital.
El percance ocurrió mientras toreaba por alto al primer toro de su lote, de la ganadería Caparica.
A pesar del fuerte impacto, Silveti mostró una determinación propia de su abolengo taurino, la dinastía Silveti es la más longeva entre matadores de toros en activo.
Por su propio pie se dirigió a la enfermería, donde los médicos, cumpliendo con su deber de priorizar la salud, se resistían a dejarlo regresar al ruedo.
“Es claro porque ellos hacen su trabajo que es cuidar la salud, pero yo quería salir a torear al segundo de mi lote y finalmente pude hacerlo”.
Infiltrado y con evidente entereza, el torero volvió al ruedo para lidiar a su segundo toro, al que cuajó con firmeza, profundidad y raza, logrando una faena meritoria que le valió el corte de una oreja y el reconocimiento de la afición yucateca.
En el cuerpo, Silveti acumula ahora las huellas de quince cornadas a lo largo de su carrera: “que son parte de la profesión y como tal las aceptas”.
A pesar de la gravedad del percance, que requirió intervención quirúrgica exitosa al término del festejo, con pronóstico bueno para la vida y reservado para la función, el matador confía plenamente en recuperarse a tiempo para honrar su apretada agenda de febrero.
Los compromisos confirmados incluyen:
El 17 de febrero en Autlán de la Grana (Jalisco), en el serial del Carnaval, alternando con Juan Pablo Sánchez, Héctor Gutiérrez y Marco Pérez ante toros de San Constantino; el 20 de febrero en Tlaxcala; el sábado 21 de febrero en León (Guanajuato), y el domingo 22 de febrero en Cinco Villas.
“Confío que estas semanas previas podré recuperarme para cumplir con las fechas que tengo firmadas”, sentencia categórico el diestro Diego Silveti, un gran profesional del toreo que, una vez más, demuestra que en su ADN taurino pesa más la vocación que el dolor.





