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El rejoneador navarro Guillermo Hermoso de Mendoza convivió esta mañana con medios de comunicación y aficionados en los pasillos de la Plaza de Toros Nuevo Progreso, en Guadalajara, Jalisco, donde expresó su ilusión y determinación de cara a su esperada corrida del próximo 1 de febrero en el mismo coso tapatío, dentro de la Feria de Aniversario 2026.
En un encuentro cercano y emotivo, el joven heredero del legendario «Centauro de Navarra», Pablo Hermoso de Mendoza, compartió sus sensaciones tras superar un periodo de inactividad forzada por una lesión que lo mantuvo en cama. «Vuelvo a esta plaza con el corazón fortalecido y estilo propio», afirmó el rejoneador, quien aseguró llegar en plenitud de facultades físicas y mentales.
Durante la charla, Guillermo reflexionó sobre cómo la adversidad le permitió valorar aún más su profesión: «Estar en cama te hace reflexionar sobre cuánto amas esta profesión. Vengo fortalecido, con la mente clara y una ilusión renovada por reencontrarme con una de las aficiones más exigentes y conocedoras del mundo».
El jinete marcó distancia con orgullo respecto al legado paterno, destacando su identidad propia: aunque reconoce la base técnica heredada, apuesta por una frescura que conecte con las nuevas generaciones. También subrayó su vínculo especial con México, al que considera su segundo hogar gracias a las tardes formativas en ruedos mexicanos.
Visiblemente emocionado al recorrer nuevamente la Monumental de Guadalajara, describió la Nuevo Progreso como un escenario que impone y motiva a partes iguales. Su comparecencia no solo representa un compromiso profesional, sino un tributo a la trayectoria familiar y un paso firme en la consolidación de su carrera como figura del rejoneo mundial.
Con su cuadra de caballos en óptimas condiciones y el ánimo al máximo, Guillermo Hermoso de Mendoza se declaró listo para dejar el alma en el ruedo el 1 de febrero —en un festejo mixto con toros de Villa Carmela y Campo Real, junto a matadores como Ernesto Javier “Calita”, Diego San Román y Marco Pérez— y demostrar que el apellido sigue vivo, pero con una interpretación vibrante y renovada del arte del rejoneo.




