Cerro Gordo celebra su 80 aniversario

La ganadería Cerro Gordo, una de las casas bravas con mayor tradición en el Estado de México, celebra su legado de casi ocho décadas en la cría del toro de lidia mexicano con una magna novillada el próximo 26 de abril en la pintoresca localidad de Uriangato, Guanajuato.
Donde se presentarán el becerrista “El Dany” y los novilleros Enrique de Ayala, Vladimir Diaz, Abraham Guerrero y el colombiano Maikel Ramírez.

Propietario actual: Don Mario Rodríguez Rodríguez
Rancho: Cerro Gordo
Ubicación: Ecatepec de Morelos, Estado de México
Divisa: Azul celeste y verde caña
Fundación: 1946
En el mismo paraje donde hoy se asienta el rancho, don Guillermo Rodríguez Caballero fundó esta emblemática ganadería en 1946. Inició con 40 vacas y un semental procedentes de la prestigiosa sangre de San Mateo. Dos años más tarde, en 1948, reforzó la vacada incorporando otras 50 vacas y dos sementales adicionales de la misma procedencia, consolidando así una base genética que marcaría el encaste de la casa.
El debut formal de la ganadería llegó el 23 de junio de 1957 en la legendaria Plaza El Toreo de Cuatro Caminos, donde se lidiaron seis novillos para los matadores Norberto Rodríguez, Rafael Rodríguez Vela y Mariano Rodríguez.
Tres años después, el 14 de agosto de 1960, Cerro Gordo pisó por primera vez el ruedo de la Plaza México con seis novillos para Antonio Campos “El Imposible”, Felipe Rosas y Jaime Rangel, marcando su entrada oficial en la máxima categoría taurina del país.
Don Guillermo Rodríguez Caballero falleció el 8 de octubre de 1987, dejando la administración y el manejo de la ganadería en manos de sus herederos. Desde entonces, la divisa azul celeste y verde caña ha seguido presente en numerosas plazas mexicanas, manteniendo la esencia de una formación basada en el encaste San Mateo y el compromiso con la bravura y el trapío característicos del toro mexicano.
Hoy, bajo la propiedad de don Mario Rodríguez Rodríguez, Cerro Gordo continúa como referente de la tauromaquia en el Estado de México, contribuyendo al patrimonio cultural y ganadero de la región. La ganadería, asentada en las faldas de la Sierra de Guadalupe, representa un ejemplo de perseverancia familiar en la difícil pero apasionada labor de criar toros bravos para la fiesta.