El de San Miguel Allende, Guanajuato, Francisco Martínez, se llevó la gran corrida de la feria de las fresas, conmemorativa a los 500 años de la tauromaquia en México, luego de que realizó dos grandes faenas, aunque en la primera no estuvo certero con el acero, pero en la segunda levantó al público de sus asientos, matando con una estocada hasta los gavilanes para cortar dos orejas, mientras que el maestro Emiliano Gamero también se lució con una actuación relevante, obteniendo una oreja en el primero de la tarde y el español Antonio Ferrera se fue sin apéndices.
Una corrida realizada en la Plaza de Toros Revolución a partir de las cinco de la tarde, luciendo una regular entrada de aficionados que llegaron dispuestos a ver a estos grandes matadores, Emiliano Gamero, la leyenda del rejoneo en México, el maestro Ferrera y el guanajuatense Paco Martínez, con astados de la ganadería El Garambullo, presentando un lote con bravura y trapío.
Con astados de la ganadería de El Garambullo, Emiliano Gamero fue el encargado de abrir la corrida, recibiendo a Ultramar, un toro que evadía al matador, quien demostró toda esa experiencia que tiene y lo fue llevando a su terreno, reaccionando el astado a partir del primer rejón de castigo.
El público reconoció este trabajo que realizó el matador, quien volvió a brillar arriba de su cuadrilla de caballos que demuestran esa gran comunión con Gamero, quien logró matar de una estocada, por lo que el público pidió la primera oreja de la tarde, ovacionando al rejoneador.
El segundo de Emiliano fue Guanajuatense, iniciando rayando el ruedo con la vara, dando tres vueltas con el astado atrás, colocando luego un rejón de castigo, para seguir con una faena que volvió a levantar al público de sus asientos, tirándose a matar con una estocada que parecía era letal, pero a la hora de entrar el puntillero, el astado se levantó, perdiendo los trofeos el rejoneador.
Antonio Ferrera inició con Cortesano, un astado al que dio la impresión de que podría sacarle más jugo pero decidió matarlo muy pronto, mientras que en el segundo enfrentó a Medio Milenio, haciendo su esfuerzo por momentos, aunque la afición comenzó a recriminar, ya que muchos esperaban que pusiera banderillas y no lo hizo, matando a la primera pero sin trofeos.
Mientras que Francisco Martínez lució con sus dos astados, recibiendo a Soberano con un farol al hilo de tablas, para seguir con una tanda de verónicas, cubriendo el segundo tercio a petición de los aficionados, para luego lucir con una muleta con tandas de derechazos, incluyendo un molinete de rodillas, aunque no tuvo suerte con la espada, por lo que solamente recibió ovación en el ruedo.
Pero en el segundo brilló ante Irapuato Querido, toro al que recibió a porta gayola, un poco accidentada, para luego ir a buscarlo con un farol al hilo de tablas, siguiendo con tanda de verónicas.
Volvió a pegar banderillas ante el clamor de los aficionados, quienes lo estuvieron ovacionando, con oles largos, reconociendo los molinetes y derechazos que pegó con la muleta, para luego tirarse a matar con efectividad, por lo que se quedó con las dos orejas para convertirse en el gran triunfador de la corrida de la feria de las fresas.



