Este viernes a las 20:00 horas se lleva a cabo la Corrida Internacional en la plaza de toros Monumento El Paseo – Fermín Rivera, en el que se presenta el torero queretano Diego San Román, quien está ilusionado de presentarse ante la afición potosina a la que calificó como muy conocedora y taurina.
En entrevista previa a la festejo taurino, señaló sentirse ilusionado. “Es una corrida muy bonita, que no tiene desperdicio alguno. Diego Silveti es un gran torero, con mucha clase; tu servidor y Marco Pérez, un joven torero español que viene apretando fuerte. Esperemos que los astados de Teófilo Gómez embistan para que los tres podamos expresar lo que llevamos dentro”.
Diego San Román, hijo del también torero queretano Óscar San Román, sorprendió al revelar que en su niñez no soñaba con convertirse en matador.
“No, cosas de la vida. Yo no quería ser torero. Como dices, mi papá era torero y prácticamente nací en una casa taurina, pero a mí me llamaba la atención correr motos; eso era lo que me llenaba. Me fui a vivir a Estados Unidos para competir allá, pero a los 19 o 20 años me retiré del motociclismo por las lesiones. Entonces mi vida dio un giro de 180 grados y le dije a mi papá que me enseñara a ser torero. Ahí fue donde me enganché, a los 20 años”.
El propio Diego aseguró sentirse plenamente feliz dentro del mundo taurino, pues descubrió que esa era realmente su pasión. Sobre su paso por España, el queretano dejó claro que nada fue sencillo:
“No es que se me hayan abierto las puertas. Realmente las toqué, las empujé y hasta las tiré para poder entrar, porque allá es muy complicado. También conté con el apoyo de mi papá, quien me mandó a las mejores escuelas taurinas”.
Finalmente, el torero aprovechó para invitar a los aficionados a la corrida de este viernes y también defendió la fiesta brava: “Hay que defenderla y enseñarla. Hay que dejarle claro a la gente que no piensa igual que nosotros que debe respetar, conocer muy bien lo que hay detrás, entender la derrama económica que genera y respetar los gustos ajenos”.



