LAS VENTAS: Sin grandes triunfos, ni fracasos rotundos

Madrid, España.- En la Plaza de Las Ventas, durante el decimoséptimo festejo de la Feria de San Isidro, una terna integrada por el mexicano Isaac Fonseca, José Fernando Molina y Roberto Martín “Jarocho” se enfrentó a una corrida de toros de Pedraza de Yeltes que, por su falta general de casta, limitó las posibilidades de lucimiento pese al esfuerzo de los espadas.

Con poco más de tres cuartos de entrada (19.958 espectadores) en una tarde soleada y calurosa, el balance fue desigual, destacando claramente la entrega y el temple de Jarocho.

Los toros de Pedraza de Yeltes llegaron bien presentados y con buenos pesos, pero en su mayoría mostraron poca transmisión y casta, lo que complicó el desarrollo de las faenas.

Isaac Fonseca, vestido de azul pavo y oro, logró algunos momentos interesantes ante un toro que exigía colocación y cosido a los vuelos, pero no redondeó y terminó con palmas tras aviso en el primero y silencio en el cuarto.

José Fernando Molina, de azul marino y oro, se encontró con un segundo toro descastado y un quinto noble pero desentendido, sin poder conectar con el público y recibiendo silencio en ambos.

Roberto Martín “Jarocho”, de tabaco y pasamanería blanca, fue lo más destacado de la tarde. Ante el tercero, un toro encastado y exigente que empujó con bravura en varas, realizó una faena emocionante y valiente, comenzando en el centro del ruedo, exponiéndose al máximo y toreando con corazón pese a la dureza del animal. Aunque falló con la espada, recibió ovación.

Con el sexto, noble y de embestidas contadas, cuajó una faena templada, medida y estética a la izquierda, que fue premiada con palmas.

En los tercios de quites y banderillas hubo momentos intensos, como el quite providencial de Raúl Ruiz a Fonseca y la cogida aparatosa de Víctor Manuel Martínez, quien fue atendido en la enfermería.

Destacó también el picador Juan Melgar por su buena labor con el sexto toro.

En resumen, fue una tarde de Saltillo sin grandes triunfos ni fracasos rotundos, marcada por la nobleza de algunos toros y la falta de casta de otros, donde el valor y el buen toreo de Jarocho dejaron lo más positivo para los aficionados.