Estella Navarra, España.- Arturo Gilio vivió una tarde agradable y de lleno absoluto en el coso de Estella Navarra, donde el público disfrutó de una corrida completa y de buen tono. Dos toros de Pablo Hermoso de Mendoza, destinados a la suerte de rejones, cumplieron con solvencia, mientras que los cuatro de Hermanas Azcona se mostraron en términos generales nobles y con embestidas aprovechables para el toreo de muleta.
El matador mexicano Arturo Gilio abrió plaza con el primero de la tarde y cortó una oreja con fuerte petición de la segunda. El diestro azteca resolvió con solvencia y dejó clara su disposición desde el primer momento, conectando con un público que respondió con ganas a su trabajo.
Con el cuarto de la tarde, su segundo enemigo, Gilio alcanzó una tesitura de grandes alturas. Inició la faena de rodillas con un cambiado por la espalda y, ya en pie, construyó una labor de temple y pausa, con muletazos de muchos kilates por ambos pitones. Las tandas largas de aquí hasta allá aprovecharon las buenas embestidas del toro de Hermanas Azcona y deleitaron a los aficionados, que vivieron momentos de auténtica emoción.
Lamentablemente, el mexicano falló a la hora de matar y malogró una faena que, por su pureza y entrega, podía haber terminado en dos orejas. Aun así, el público reconoció el mérito y Gilio saludó desde el tercio, cerrando su actuación con la cabeza alta.
Aarón Palacio firmó una actuación brillante y muy completa: cortó dos orejas al primero de su lote y otras dos al segundo, demostrando dominio, variedad y acierto con el estoque. Guillermo Hermoso de Mendoza, por su parte, también se lució: dos orejas en su primer toro y una más en el último, reafirmando su categoría en una tarde de alto nivel.
La plaza de Estella se fue contenta. Buena ganadería, tres toreros entregados y un ambiente de fiesta que confirmó que, cuando el ganado colabora, el toreo sigue emocionando.



